viernes, 7 de diciembre de 2012

Manifestación de la fuerza en otros espacios vitales


Corazón palpitante a ritmo frenético, cuerpo vibrante empujado por la fuerza de su intenso bombeo delirante, me ensancho, crezco, me expando, descubro espacios nuevos más allá de mis límites cotidianos. Cabeza llena de imágenes que se fugan escurridizas por puertas y ventanas secretas,  mente trastornada. Mi conciencia no halla un espacio de  sosiego y serenidad. Oh, estas vestiduras de niebla y frío que me envuelven.  Huyo, huyo  de mí y como  el fuego me elevo, una ráfaga libre, me siento como un travieso globo aerostático dispuesto a emprender un venturoso viaje. Siempre nos queda el poder de ascender. Ascender, distancias,  el horizonte se agranda paulatinamente, más y más.  Espacios abiertos, infinitos y eternos, abrazadme, ahora todo es posible. Mundos de fantasía, de euforia y alegría donde las flores vuelan y estallan en arco iris multicolores transformándose en exóticos pájaros cantarines. Sí puedo, ahora lo sé, sí quiero, seguiré, avanzaré, llegaré. Brazos de fantasía arrulladores me devolvéis la paz. Vuelvo a mi centro. Lucero del alba, rocío, sin duda está amaneciendo, respiro esta embriagadora brisa perfumada y fresca que acaricia mi cuerpo. Lejos, lejos, un susurro dulce y musical exclama victorioso cerca de mí, “¡ya no tiene fiebre!”.

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