Seguramente todos, pero con diferente intensidad, estamos
sintiendo la potente energía de la Luna Llena en el signo de Tierra Fija de
Tauro de este mes de noviembre.
Es momento de reconocer nuestras emociones, de centrarnos en
el séptimo chakra, porque la Luna y el Sol están recogiendo la energía de
Neptuno y nos facilita esta conexión con la Luz, el Amor, el pensamiento
Divino.
Cuando hablamos de Neptuno podemos también revisar nuestro
sistema de creencias basados en las ilusiones, pero, decía Descartes:
“Hasta una falsa alegría suele ser preferible a una
verdadera tristeza”. Es decir, que desde el chakra del corazón, vinculado a
Venus –ahora transitando por Libra y en contacto con Urano- y desde el cual
sentimos alegría, podemos invocarla mentalmente, con gestos, para hacer esta
conexión chakra corazón-chakra 7 y deshacer cristalizaciones de depresión por
desilusiones afectivas.
Con Neptuno nos concentramos en el chakra corona. Cuando el chakra
7 no funciona bien podemos sentir, por ejemplo, agotamiento, depresión,
pensamientos confusos. Por eso es momento ahora de revisar desde la aceptación de
nuestras emociones, desde la escucha de nuestro “mundo de los deseos” (chakra 2
- Luna) qué nos ha llevado a este desajuste, porque es momento de equilibrio
para obtener mayor fuerza en nuestro cuerpo físico, con Tauro nos remitimos a
lo material, y nuestro vehículo físico siempre necesita atención a través de la
alimentación y el descanso, y muchas veces nos cuesta respetarle, escucharle,
atenderle. Hemos de armonizarnos respecto a nuestras necesidades básicas –chakra
1- y desde este equilibrio la energía puede seguir ascendiendo hasta el chakra
7, y en su recorrido ir nutriendo adecuadamente los otros centros de energía.
El chakra corona nos lleva a la conexión con la glándula pineal, o epífisis
(ya mencionada por Descartes en el siglo XVI). El chakra corona en equilibrio
nos permite los estados de conciencia ampliada. En esta ocasión lo vamos a
realizar con la intención de equilibrar ambos extremos, nuestra conexión
cielo-tierra.
Es tiempo de transformación profunda, pero no tenemos por
qué sentirnos ni mucho menos desorientados, si hacemos lo necesario es tiempo para
lograr un mayor anclaje, de estabilidad interior, y si hemos hecho
lo necesario anteriormente. Tal vez estos días una sesión de Constelaciones
Familiares va a favorecer cambios para uno mismo y para el esquema familiar, la
Luna también está en trígono con Plutón, además de con Neptuno; y el Sol en
sextil con Plutón para que podamos desarrollar esta capacidad de involucrarnos
intensamente, completamente, respecto a pensamientos limitantes, para equilibrar extremos, evitar
exageraciones y polaridades (no caer en dogmatismos, estar pendientes de no abrirnos
o cerrarnos por completo y radicalmente a lo espiritual-religioso, por ejemplo),
tiempo de moderación, para sanar heridas emocionales profundas, para encontrar
respuestas a través de la meditación, la visualización, la oración, del
desarrollo de la compasión, del amor y la bondad, inspirados por conocimientos
metafísicos y experiencias de generosidad altruistas. Los grandes ideales dan
sentido a la vida Humana.
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