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28 noviembre 2016

Luna nueva 29 de noviembre 2016





Sagitario nos facilita el realizar un trabajo interior de introspección con sabiduría. Es un signo que pertenece a la Cruz mutable, con lo cual la mente puede ser flexible lo que facilita entrar en estado de meditación, en comunión con nuestro yo superior pudiendo ser entonces inspirados.






En esta Luna Nueva el Sol y la Luna en Sagitario, signo de Fuego, están en cuadratura con Neptuno, situado en Agua, en el signo de Piscis, ambos signos mutables como acabamos de ver.  Júpiter, el regente de Sagitario, está en Libra, en cuadratura con Plutón, en sextil con Saturno en Sagitario y en trígono con Marte en Aire. En esta lunación, la energía necesaria para ser conscientes y crear se produce en la cuadratura entre el Fuego –principio de expansión- y el Agua, el equilibrio de la expansión y la contracción, representa la naturaleza psíquica y emocional, los sentimientos.


Si conectamos con esta cuadratura de Fuego y Agua podemos integrar en nosotros estos elementos de manera que saquemos provecho durante el próximo ciclo de 28 días. Pero hagamos el esfuerzo para entrar bien despiertos en esta vibración, lúcidos, conscientes de nuestros interior y del exterior y lo que va surgiendo, todo nos está hablando, son señales, indicaciones para guiarnos, y con este propósito podremos realizar la activación de las fuerzas de la Luna Nueva. Habremos de tener en cuenta que se trata de la energía de Sagitario, con lo que de alguna manera en nuestro presente estamos creando también el futuro.

No hace falta que realicemos rituales especiales, a veces nos distraen los preparativos, pero sí podemos con sencillez conectar con la energía del Agua y del Fuego. Para este último, podemos encender una velita, la visión de la llama es un puente para conectar con esta energía ascendente de la llama, que equivale a la energía ascendente del simbolismo de la cuadratura; también podemos tomar el Sol, si lo permite la meteorología del lugar donde habitamos, o con los ojos cerrados podemos visualizar el Sol, o podemos dibujar y colorear una llama, un Sol, una hoguera, juguemos libremente con los colores, con el amarillo, el naranja y el rojo.




¿Qué nos aporta la energía de fuego? El fuego es un principio que representa lo cálido, lo seco, la vitalidad, el entusiasmo, el impulso, la voluntad, la acción, la extraversión, la espontaneidad, el entusiasmo, la iniciativa, pero también la impaciencia. Con la energía de Fuego es fácil ser directo y sincero, dos cualidades muy apreciables en nuestra evolución como ser humano, aunque habremos también de aprender a tener tacto y diplomacia, a escoger el momento y el lugar para que sea armónico el resultado y no ofender, no causar daño. Aunque son contrarias las energías de esta cuadratura de la lunación, fuego y agua, podemos aprovechar esta dualidad -como siempre en nuestra experiencia humana- para utilizarlas con la mesura adecuada y que la mezcla sea óptima, depende de nosotros, seres capaces de despertar, desarrollar y activar inteligencia y amor. Aquí es donde entra el agua.


¿Qué nos aporta el agua? Con el agua podemos ser empáticos, sensibles, nos gusta la intimidad, tendemos a ser protectores, también pasionales, intuitivos, nuestra actitud puede ser de reserva, somos reflexivos, valoramos la experiencia del amor, pero también podemos ser temerosos. Además, habremos de conectar con esta energía a través del contacto físico con ella, con el agua, podemos también visualizar y evocar el mar, cascadas, ríos, lluvia, visualizando el color azul y verde.

Vemos que son diferentes, sí, pero también se pueden utilizar ambas de manera complementaria para un éxito total, se apoyan como vemos en el fondo, cada una en su justa medida, y por ello la cuadratura nos permite elevarnos por encima de nuestras dificultades y superar bloqueos.





En el reino de Sagitario y su regente, Júpiter,
nos encontramos con la llama de la Fe:

"El que tiene FE es fuerte,
aquel que duda se debilita.
Las fuertes convicciones preceden los grandes actos."
(Louisa May Alcott)



Esta lunación permite que nuestras visiones cobren impulso y se materialicen muchos de nuestros sueños elevados, permite la sanación porque nuestra visión es amplia y hay un deseo de felicidad y de gozo subyacente, está trabajando por ello nuestra conciencia y tenemos apoyos, pero habremos de trabajarnos la FE, elegirla como aliada imprescindible. Neptuno viene a ser un ángel guardián dispuesto a favorecer nuestros procesos mentales de avance, la restauración de todo daño interior y exterior, nuestra mente abstracta ha de confiar en que el plan divino es perfecto y hay orden y armonía, está todo muy bien calculado, pero si sólo queremos ver el sufrimiento nos perderemos las oportunidades de crecimiento y expansión, de superación de límites que en realidad sólo son nuestras propias trabas mentales, inseguridades y miedos. Así con Neptuno volvemos a la llave que abre todas las puertas, las del Amor Universal y la comunión, esta es su magia, y al abrir la puerta es cuando podemos desplegar esta energía expansiva de Sagitario que nos invita al gozo de los grandes ideales. Pero si mantenemos la humildad, dominando nuestros nervios e impaciencia, evitando extremismos, sabiendo que sólo somos parte única de todo el engranaje de un Plan que nos supera por ahora debido a nuestra vista parcial de la realidad. Es tiempo de dar un paso más hacia lo esencial, lo invisible a los ojos.


Tendremos que observar en qué Casa de nuestra Carta Astral coincide esta lunación para encontrar más claves y comprensión, además de desarrollar un proyecto general afín para estas próximas semanas que facilite nuestro trabajo evolutivo y el despliegue de iniciativas acordes a la misión que hemos de llevar a cabo durante este mes, el significado de la Casa natal activada por la lunación.





24 noviembre 2016

Despedirnos de nuestros seres más queridos - Muerte y Renacer


“La tierra firme simboliza lo sustancial,
lo que resulta sólido bajo nuestros pies y, estos,
representan la comprensión”. (Florence Scovel Shinn)



Caspar David Friedrich - Las edades

Como seres humanos en los que la vida emocional puede constituir un punto de aprendizaje profundo, encontramos normalmente dificultad para acompañar a nuestros seres amados en sus últimos vuelos por la Tierra. Más que nunca habremos de aceptar el gran amor de nuestro corazón por este ser amado cuyo cuerpo físico va “apagándose” y el amor que este ser amado nos ha dado, gratitud infinita en nuestro corazón. Habremos de ir aceptando esta pérdida, esta ruptura, esta separación que vivimos en esta experiencia humana donde es cambio continuo, nada permanece, esta experiencia humana en la que en los momentos críticos sabemos que estamos madurando y tomando conciencia a través de la dualidad. Nos centramos en la comprensión. Elegimos así, aunque surja el inevitable dolor, y elegimos no aferrarnos al sufrimiento ni sentirnos víctimas del destino, nos vamos preparando para el cambio inevitable que va a realizar la “esencia luminosa” de nuestro ser amado.


Ahora estamos en otoño, una época de mucho cambio en nuestro entorno natural, y nuestro espíritu se regocija en los paseos por el campo contemplando la belleza de los árboles con sus cambios de color, disfrutamos de estos tonos amarillos, naranjas, rojos, marrones, los árboles más pequeños parecen bellas flores gigantes que salen al encuentro de nuestra alma saludándola e inyectándole alegría y vitalidad, precisamente para alimentar los primeros chakras y que vivamos el otoño con fuerza renovada a pesar de que los días van teniendo menos horas de luz.


“Moisés era un hombre muy manso,
más que todos los hombres sobre la tierra” (Núm. 12:3)


Aceptamos los cambios puesto que son inevitables en nuestra experiencia humana, aunque sea con lágrimas que desahogan a nuestro corazón y liberan a nuestro cuerpo físico de tensión interior. Decidimos hacer uso de nuestra libertad y aceptamos la renovación de todo lo que existe en nuestra realidad y que perciben nuestros sentidos corporales. Pero también con los sentidos de nuestra alma sabemos que siempre estaremos unidos a este ser amado que ahora se prepara para partir a otra dimensión, espacio, tiempo. ¡Cuántos recuerdos maravillosos nos deja para que sigamos con el corazón alegre compartiendo! ¡Cuánto aprendizaje a su lado! Lo más importante y grande es la oportunidad que tuvimos, el regalo de conocernos y caminar juntas durante este breve paseo por la Tierra.


Neptuno está Directo desde el domingo, su energía más rápida ahora me está anunciando tal vez que ha llegado el momento y que me tengo que despedir. Neptuno es lo que llamaban la “octaba superior de Venus”, un “superlativo” de Venus, es la energía que favorece en nosotros el trabajo del centro energético del corazón, nuestro amor humano se ha de convertir en amor divino, amor infinito, incondicional, más allá de nosotros mismos y de nuestros intereses exclusivamente personales, más allá del pequeño ego. El dolor que mi pequeño ego siente por la pérdida de un ser querido ha de ser envuelto en un amor infinito que va más allá de la materia y no acaba con la muerte física. No es necesario que llore tanto por mí misma porque me sitúo de nuevo en la víctima castigada ahora por la muerte. Y sabemos que esa es la trampa que nos lleva al tunel de la oscuridad donde ya no brilla la luz de nuestra alma, nuestra pequeña llama siempre es alimentada por la Gran Llama, no lo olvidemos. Aprovechemos este impulso de Neptuno que nos inspira a nivel espiritual, místico, religioso, artístico, a pesar de que algunas circunstancias nos inclinen a dejarnos nublar nuestro entendimiento y conciencia. ¡Arriba nuestra vibración!

Miro a Urano, en apenas un mes, el 29 de diciembre, también estará Directo, pero antes Mercurio retrograda, el 19 de diciembre, estamos ya en fase de cuarto menguante, el martes próximo –antes de finalizar noviembre- acaba este ciclo lunar y empieza otro. Ya he perdido otros amigos también en noviembre. ¡Cuánta actividad en mi Carta Astral por tránsitos! Además de otros relojes que marcan también ciclos y citas en la “Agenda de la vida”. Este es un gran momento y hay que permanecer con la conciencia bien despierta y lúcida para asumir, asimilar todo lo que está ocurriendo y ocurra. Permitiendo a las emociones surgir, al barullo de pensamientos también hay que dejarles pasar. Pero eligiendo vivir con lucidez y serenidad esta experiencia, centrándonos siempre en el Renacer.


Algo había cambiado de manera absoluta.
La propia Treya lo describía
como la culminación de esa transformación interior
que la había llevado del hacer al ser,
del saber al crear,
de la obsesión a la confianza,
de lo masculino a lo femenino y,
sobre todo, de controlar a aceptar.

 (Gracia y coraje, Ken Wilber, en la vida y en la muerte de Treya Killam Wilber).