lunes, 8 de abril de 2013

Cuando las relaciones se tambalean



La inspiración para escribir estas reflexiones me ha venido de algunos comentarios, preguntas, inquietudes que he recibido de diferentes personas que por aquí y por allá me han ido expresando y que surgen a raíz de vivencias en sus relaciones, ya sean de pareja, de amistad, familiares o profesionales.
Hay momentos en que parece que todos los planes que teníamos dejan de motivarnos y las bases que venían siendo nuestro sustento parecen no responder en el momento actual. Personas con las que ya no queremos seguir caminando porque en el día a día surgen continuos conflictos e insatisfacciones. La realidad cotidiana es una prueba para toda relación, los asuntos cotidianos hemos de poder abordarlos con armonía y respeto, con alegría, a pesar de los pequeños roces que puedan surgir, puesto que se trata de llegar a un entendimiento a la vez que remodelamos nuestra personalidad. Si los lazos que nos unen están basados en valores espirituales y el respeto mutuo nos guía en cada momento, si prestamos atención a nuestras respuestas y necesidades y cómo nos inclinan a reaccionar de una manera más o menos impulsiva o compulsiva, es posible avanzar, porque así podré ir actuando respecto a conductas que sé que he de cambiar para sentirme mejor conmigo mismo. Si los lazos que nos unen no están fundados en valores transcendentales, más allá de lo meramente personal, egoísta, serán eso, lazos que atan y constriñen, y no alas para elevarnos y disfrutar de momentos de gozo y plenitud.

¿Qué es el Amor? ¿Qué es Venus como energía respecto a nuestras relaciones?
¿Qué estamos buscando de verdad en nuestras diferentes y diversas relaciones?

Hablamos de Amor y de Venus, y hablamos, por tanto, de valores. “Lo que llamamos sentimientos en general son la manifestación inmediata de juicios de valor, no intelectuales sino instintivos, orgánicos, emocionales, y la mayor parte del tiempo determinados por normas sociales, culturales, éticas tradicionales. El amor y el odio, la atracción y la repulsión, la felicidad y la preocupación, lo bello y lo feo, son sentimientos que resultan de juicios de valor basados en las necesidades instintivas de nuestro cuerpo y de nuestra vida interior, y en las exigencias morales ligadas a nuestra participación en la sociedad.” (1)

Indudablemente, nuestros valores han de estar inspirados, renovados y purificados por la luz del Espíritu, por el “agua viva” del Amor. Tal vez debamos poner mayor énfasis en esta conexión con el Espíritu si queremos proseguir avanzando y evolucionando con coraje, decisión, fe y valor. Sin olvidarnos de la gratitud. ¡Cuántas cosas por agradecer cada día!

En vez de analizar en profundidad ahora la posición de Venus en un signo de la carta astral, que al fin y al cabo es un tinte que da color a esta energía (son doce tipos de Venus), resulta más interesante recordar en esta ocasión aquello que nos decía Charles E. Vouga en su obra Une astrologie pour l’ere du verseau, a propósito de Venus:
“Donde está Venus, ahí está tu libertad.” Venus es el Amor, la Ley del Amor, por eso es la Libertad, porque el Amor nos libera, es la Ley suprema, donde hay amor, hay libertad. “El arquetipo de Venus es la unión de las almas”, nos decía Ch. E. Vouga.

Con la energía de Venus somos conscientes de que precisamente porque el Amor nos hace libres ni siquiera estamos teniendo que elegir seguir o no seguir con alguien; es un proceso que se da por sí solo, por afinidad, por sintonía, se vibra o no se vibra en la misma onda. La separación física de una persona, de un lugar, de una cosa, es como cuando cae un fruto maduro del árbol: él no elige caer en un momento dado u otro, sino que el propio peso en el momento oportuno rompe la unidad física con el árbol que le alimenta para entrar a formar parte de otra dimensión y proceso de la naturaleza.

Estas reflexiones las realizo a la luz del tránsito de Neptuno en Piscis, pues su energía promueve el Amor, la espiritualidad, la búsqueda de verdades transcendentales que alimenten a nuestra alma. La fantasía, la imaginación, las artes, nuestros ideales humanos y espirituales se conectan con una energía que nos eleva y nos permite vivir en profundidad relaciones armónicas y de comunión. Evidentemente, para unos más que para otros, dependiendo de su carta astral y de su trayectoria personal, de sus energías personales. Pero hemos de permanecer todos receptivos porque al fin y al cabo estas influencias están ahí y pueden ser recogidas por los espíritus que deciden permanecer vigilantes y receptivos.



También me inspira el ciclo de Urano y de Plutón, que están en los signos de Aries y de Capricornio respectivamente. Las estructuras de la sociedad están siendo transformadas, y esas estructuras las construimos los seres humanos, con lo cual dependerán de la evolución de las estructuras propias internas del ser humano. Éstas son las que de verdad remodelarán a lo largo de los años las sociedades en las que vivimos. Urano representa a los grupos, los amigos que están juntos porque comparten ideales afines. Urano en Aries puede traer tendencias excesivas de rebeldía, tendencias excesivas de individualismo, que con la tensión de Plutón puede llevar a extremos. Evidentemente, en las relaciones, esto provoca crisis agudas, hay necesidad de aires nuevos, de libertad, de llevar al límite y, si es necesario cortar con ciertas relaciones que suponen un desgaste continuo y conducen a la enfermedad, a la insatisfacción, a la cólera, y, sin embargo, si se pueden transformar serán mucho más consistentes. Todo depende de la sinceridad y de la transparencia, ahora todo surge, las cosas no permanecen por mucho tiempo ocultas: es el momento de la revelación.



El ciclo por tránsitos de Venus y Marte está llegando a su fin; Marte está a punto de alcanzar la conjunción con Venus, en el signo de Aries. De igual modo, nosotros hemos de estar atentos a todas estas tensiones que surgen en las relaciones para ir comprendiendo qué nos motiva, qué valores nos guían para emprender actividades, para participar en grupos, para establecer vínculos íntimos, una relación de pareja, crear una sociedad, firmar un acuerdo, crear una alianza. Estamos participando de esta energía de fin de ciclo-inicio de ciclo y es un momento adecuado para revisar nuestra participación social, nuestros lazos de amor, que tienen que ser lo más espirituales posibles precisamente para podernos sentir libres.



El miércoles 10 de abril celebramos la Luna Nueva de este mes, que será en el signo de Aries, donde además estarán Venus y Marte, en la casa XI, la de Acuario, precisamente. La Luna, además, rige en esta lunación al ascendente, que está entrando en el signo de Cáncer. Será entonces importante seguir trabajando todo lo concerniente a nuestros proyectos, nuestras amistades, los grupos en los que participamos o que queremos crear, revisar ideales, nuestros propósitos respecto a iniciativas, confrontaciones, aperturas, inicios. Sería aconsejable vigilar la impaciencia y la precipitación, la compulsión, la agresividad, el querer que todo ocurra deprisa, forzar, provocar. También será importante no dispersarse, no querer abarcar demasiado. Convendrá trabajar con lo que ya se tiene, valorarlo y agradecerlo. Nuestra acción ha de encontrar un cauce apropiado que ha de guiar nuestro conocimiento respecto a nuestra propia valía, aquello en lo que creemos, nuestros sueños más elevados respecto a nuestro rol en esta vida. Todo ello puede encontrar la materia apropiada para manifestarse en la conexión desde nuestro corazón con el Alma del Universo.

 (1) Triptyque astrologique, Dane Rudhyar.

2 comentarios:

  1. Qué interesantes estas reflexiones, Mª José. Las relaciones humanas siempre están asociadas a conflicto. No creo que existan secretos esenciales para que dos almas fluyan por los caminos de la existencia sin fricciones. Normalmente los egos duros, poco trabajados, son los que más chocan sus cornamentas ;) Como tú muy bien transmites, son los valores más elevados, los cercanos a lo espiritual, los que nos ayudan en esta difícil convivencia. A lo largo de mi recorrido profesional he descubierto que existen emociones y sentimientos. Las primeras serían expresiones más primarias de nuestros estados de ánimo. Los sentimientos se forjan en una pura alquimia, son el crisol de las emociones tras pasar por el alambique de nuestras almas. Así, por ejemplo, la atracción o el mero disfrute con una persona podrían ser perfectamente las semillas de un Amor futuro.

    Un besito Venusiano ;) para ti

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  2. ¡Hola, Mar!

    Tengo la convicción de que, con el tiempo, poniendo atención, conciencia, intención, concentración, las relaciones humanas serán de Amor y Armonía. Al fin y al cabo, la octava superior de Venus es Neptuno, el Amor Espiritual, el que transciende nuestros egos. Desde su posición actual en el signo de Piscis se derrama sobre todos los corazones receptivos, porque el Universo siempre respeta nuestros procesos.
    Sé que desde tu Espacio para Sanar y tus consultas favorecerás también esta reconexión con el Espíritu.
    ¡Gracias por tu aporte enriquecedor!

    ¡Un gran abrazo cariñoso!

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