lunes, 27 de octubre de 2014

Otoño: Bañándonos en las energías de Escorpio

Algo se acaba, algo muere, nada permanece. Se van de nuestro lado seres queridos, cambiamos de trabajo, cambiamos de casa y de barrio, cambiamos de status; cambiamos de aptitudes, de creencias, de valores; cambiamos de forma de vestir, cambiamos de gustos musicales, cambiamos de valores... ¡Cambiamos! El cambio y el movimiento están presentes en nuestra vida. Nada permanece.

Pintura de Joseph Wright
Pero los cambios que nos impone el "destino", los cambios en los que vivimos inmersos como individuos de la sociedad, los cambios que provocamos nosotros, pueden suponer momentos de desestabilización que nos obligan a mirar dentro de nosotros mismos, a anclarnos en nuestros cimientos, los fundamentos y pilares de nuestra vida intentando mantener el equilibrio, aprendiendo a ser serenos, navegar tranquilos por las aguas tormentosas. Tal vez precisamente es entonces cuándo nos damos cuenta de que hay algo más que hemos de hacer, que no sólo estamos aquí para "soportar" y "adaptarnos" ante y por los cambios que surgen, o aquellos que organizamos nosotros mismos, sino que todo esto tiene sentido si nuestra visión de la realidad nos permite irnos transformando, mutando. En el lenguaje simbólico de la Astrología, ¡estas son las fuerzas de Escorpio! ¡Transformación! ¡Ya nada es igual que antes! Y, ahora, ahora sí que estamos avanzando. ¡Hemos mutado!


Eso sí, permitámonos momentos de descanso y sosiego tras cada fase de transformación y renacimiento. La energía empleada ha sido muy grande, permitámonos como cuando practicamos cualquier deporte activo, parar, disfrutar de la fase de "recuperación". Así también nuestro corazón retorna a su ritmo particular desde el cual puede desplegar toda su fuerza y canalizar la energía e inspiraciones del Alma.

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