jueves, 17 de enero de 2013

Integrando el sentido de lo transcendente

No pretendamos con ansías salvadoras cambiar a una persona y liberarla de sus circunstancias enseñándole algo. Solamente aquello que se descubre por uno mismo y que llegamos a integrar haciéndolo nuestro podrá conducir a una transformación de la personalidad e incluso del mundo que nos rodea.

En Astrología consideramos a Júpiter y a Saturno como los planetas relacionados con la función social. Exceptuando al Sol, tenemos a Júpiter como el planeta más grande del Sistema Solar. Gracias a Júpiter cada uno de nosotros entramos en contacto con otros grupos activos importantes, lo cual nos lleva a sentir y a experimentar la existencia de una vida más grande, más amplia. Júpiter es una energía de crecimiento y de expansión, de abundancia, de optimismo, de buena voluntad.

Saturno, sin embargo, tiende a limitar, restringir, ralentizar, ahorrar. Saturno no representa un obstáculo a nuestro desarrollo y evolución, sólo tiene un sentido negativo cuando la necesidad de seguridad se convierte en algo que se busca a toda costa. Entonces, Saturno se convierte en nuestra prisión y su energía, que nos puede aportar claridad y lógica, se convierte en pensamientos dogmáticos, modelando una personalidad tiránica y encerrada en sí misma.

Y más allá de la órbita de Saturno nos encontramos con Urano, Neptuno y Plutón a quienes vinculamos con la función universal, con el sentido de la transcendencia, con la supraconsciencia.

Urano nos empuja a cuestionarnos aquello que está establecido. Gracias a Urano estamos capacitados para rebelarnos, aunque a veces de una manera muy brusca, incluso violenta y radical. Neptuno consigue que nuestras certitudes empiecen a desdibujarse. Nos trae como regalo nuevas formas de percepción, una nueva sensibilidad, aunque a veces en el tránsito podremos estar muy desorientados y perdidos, o nos puede inducir al engaño. Plutón va destruyendo todo aquello que no sirve ya para los proyectos que están por venir, a veces lo hará de manera dramática, rige el horror, la manipulación, las venganzas como castigo. Cada uno de ellos tiene sus dones y también sus expresiones extremas que no son constructivas ni éticas.

En estos momentos desde que han sido reconocidos vivimos momentos de transición, viejas estructuras, esquemas, sistemas que irán desapareciendo, conviven aún con todo lo nuevo e innovador que se está fraguando. No son tiempos fáciles, pero entre todos podemos colaborar en esta etapa poniendo cada uno sus recursos y capacidades al servicio de los demás, de la manera más apropiada y en la medida más conveniente para cada uno de nosotros, de forma fluida y armónica.

Gracias a Urano, el planeta de los grandes ideales, cada uno podrá desarrollar su propio pensamiento, pensar por sí mismo, y él nos conduce a crear en el futuro una fraternidad humana, donde podamos expresar y vivir Amor incondicional: con respeto, sin juicios, sin exigir nada a cambio, con generosidad.

Neptuno favorece que podamos desarrollar una mente más allá de la lógica, de lo tangible, de lo racional. Gracias a Neptuno podremos desarrollar la confianza y la fe, primeramente en nosotros mismos, poco a poco también en los demás hermanos humanos. De esta manera podremos contemplar una humanidad realizada que se expande. Amor.

En relación a Plutón podemos decir que influye en nuestro carácter inclinando a la personalidad hacia la obsesión. Plutón puede llevarnos a sentimientos de víctima, y en otras ocasiones a dejarnos llevar por deseos de arrasar con todo. Con Plutón todo se regenera, todo se transforma. Se suceden deseos de voluntad y poder, deseos de posesión del otro. Existe una gran fuerza para alcanzar metas alternándose con una Desorientación por falta de objetivos. Se alternan ciclos de sobrevaloración y narcisismo, con fases de desvalorización, impotencia, sentimientos de nulidad, depresión. Imploremos que nos ayude con su fuego de resurrección a construir siempre un mundo nuevo y mejor, un ser humano más evolucionado.
        
El ser humano se expande, Júpiter, está siempre construyendo una nueva realidad, Saturno. Más allá de los límites que conocemos, Saturno, que hemos aprendido que existen, se abre un mundo por crear y por explorar gracias a mi pensamiento creativo.

Saturno es la realidad en que me muevo cada día, Urano es la nueva creación dispuesta a manifestarse.

Utilizando nuestra libertad, Urano, vamos moldeándonos y construyendo nuestra existencia, nuestra realidad, Saturno, nuestro ser. Vivimos una existencia abierta. Es inherente al ser humano la capacidad de ir más allá de los límites. Somos seres que siempre estaremos buscando nuestro equilibrio porque no nacemos perfectamente acabados, la obra continúa. Como los árboles tenemos unas raíces, estamos enraizados, y esto nos limita, Saturno. Pertenecemos a una raza determinada, a una clase social, hablamos un idioma concreto, tenemos nuestros límites intelectuales, contamos con un carácter y potencial propio afectivo y emotivo. Estos son mis límites. Pero nadie nos aprisiona, nacimos libres y nuestra esencia está en la libertad, Urano. Gracias a mis pensamientos y emociones viajo por el Universo, “puedo romper los espacios y habilitar las estrellas”. Puedo ir más allá.


Urano, Neptuno y Plutón con sus respectivos dones y cualidades nos capacitan para ir siempre más allá, ir más lejos, trascender los límites, superarnos, rebelarnos, hacer uso de nuestra libertad.


Al igual que el Universo el espíritu, la esencia del ser humano, no puede ser sometido, enjaulado, limitado. Es mayor y desborda todo sistema político, religioso, militar, social, económico, etc.. Así ha sido a lo largo de la historia de la humanidad, tengamos memoria histórica, prestemos atención a lo que ocurre en diferentes lugares del planeta. Por lo tanto hoy más que nunca es tiempo de trascendencia. De ir más allá de nosotros mismos, recordar que somos invitados en el día a día a experimentar vivencias que nos permiten salir de nosotros mismos, de esta percepción que tenemos de vivir en un pequeño espacio asfixiante. Y precisamente, porque son experiencias transcendentales me devuelven la fuerza, la confianza en mí, en la Vida, en los demás. Un nuevo caudal energético recorre mis nervios, mis huesos, penetra en mis neuronas y llena de luz de arco iris mis células regeneradas. Esto es una experiencia transcendente. Entre todos estamos creando una nueva realidad, un nuevo mundo. Tal como piensa uno así es su mundo. Tiempos de Acuario, tiempos de Urano, nos permite renovar nuestra ideología, nuestros ideales, a través de esta renovación de la mente, podemos, ayudados por Neptuno y sus visiones y por Plutón con su poder de transformación crear una nueva realidad basada en la solidaridad y el respeto mutuos. Porque el ser humano está siempre motivado a buscar y crear nuevas realidades, a superar sus límites haciendo uso de su libertad y su espíritu visionario, Urano.


El ser humano se siente atraído siempre por los paraísos y sus bellezas, a ellos consigue llegar con toda su ilusión, Neptuno. Sí, allí puede fundirse con la creación, sentirse parte de un mundo mucho más vasto que le supera, le absorbe y le hace sentirse más grande, por encima de la pequeñez de su tamaño actual. El precio que pagamos por ello es estar sometidos a procesos de continua transformación, renovación y muerte, Plutón, todo es efímero, no podemos aferrarnos, debemos dejar, soltar, todo se renueva constantemente. Saber que mi cuerpo es mortal me lo recuerda constantemente.


Salgo de mí, de mis límites, Saturno, para no estancarme. Me rebelo, Urano, ante lo que conozco y me desagrada, lo denuncio, porque sueño, Neptuno, otros mundos más allá de las fronteras de mi presente, más allá de la realidad actual. Si yo sigo mis utopías, mis ideales, Urano, para añadir algo a esta realidad, Saturno, sigo así mi deseo de transfigurar, Neptuno, la realidad, Saturno, integrando y expresando uno de sus más altos valores, la responsabilidad. De esta manera rompo una de las ilusiones de Neptuno, que es creer que vivo bajo la tutela de alguien superior, o algo superior, es una ilusión en el momento en que nos impide asumir nuestra responsabilidad, nuestra propia divinidad. Ahora no hay que buscar fuera de nosotros la salvación. Como individuos formamos parte de un Todo armónico. La felicidad está en nuestro interior. Es bello este recorrido desde Júpiter, hacia el exterior, la expansión de mi pequeño mundo, superando los límites de Saturno, experimentando y utilizando nuestro libre albedrío, Urano, siempre con el corazón abierto como nos enseña Neptuno para conseguir transformar nuestra vida, Plutón, y el viaje es de nuevo de regreso, hacia el interior.


Mi vida cobra sentido ya que soy un proyecto infinito. Para cada ser humano hay infinitas posibilidades. Mi esencia es la libertad y por tanto me permite no encajar en definiciones cerradas, no se me puede encasillar.

Todos nos hemos quejado en algún momento de que la creación no es perfecta, existen las enfermedades. De muchas otras cosas es responsable el hombre, somos todos responsables y podemos remediarlo, precisamente por el desarrollo de una conciencia de unidad que me empuja a la solidaridad y a la bondad. Lo que quiero para mí lo deseo también para el resto de la creación. El doctor en biofísica Dieter Broers mencionando aspectos del 2012 (es autor del libro y de la película Revolution 2012) da testimonio en una entrevista de un experimento de búsqueda clínica que realizó junto con su equipo hace ya años. Lleva tres décadas ocupándose de las ondas electromagnéticas. Él es uno de los científicos independientes internacionales estudiosos del Universo inteligente y la radiofrecuencia cuántica diferencial. A este respecto se celebró en el 2010 un Congreso Internacional de Radio Frecuencia, Universo Inteligente y Conciencia: Nuestro ADN y la nueva ciencia del siglo XXI. Nos rebela que todos nosotros estamos influenciados por campos exteriores, así como nuestro propio cuerpo mantiene en equilibrio nuestras funciones por electromagnetismo, campos externos naturales guían nuestras funciones vitales. Dieter Broers nos comenta que las células cancerígenas tienen un comportamiento asocial, toman más de lo que dan olvidando que así no podrá sobrevivir. Extraen toda sustancia vital de fuera y a la vez de ellas mismas. Estas células no pueden sobrevivir de esta manera. Él y su equipo han realizado en el campo clínico terapias con campos electromagnéticos definidos a personas desahuciadas por los médicos. Las células enfermas han “reaprendido” a comunicarse y a manifestar un comportamiento “social”. Células enfermas en comunicación estrecha con las sanas. A esto lo ha denominado “proceso de resocialización”. Todo tiene que ver con todo, hay una interdependencia, existe la solidaridad cósmica, la cooperación es posible y nos salva. Todos y cada uno de nosotros somos cómplices y responsables de la vida ajena. Los trabajos de experimentación mencionados nos motivan para aceptar nuestra parte divina, nos demuestran formar parte de un todo mucho más grande, del gran Cosmos, por lo tanto mi comportamiento puede ser reeducado recobrando así y aumentando el sentido de lo ético y social.

Mi conciencia solar, Sol, me recuerda que somos seres creativos. Cada uno de nosotros tiene la capacidad de pensar por sí mismo y es capaz de hacer realidad su destino particular. Es una gran noticia que cada uno de nosotros podemos salir de la mediocridad, podemos alzar el vuelo y subir más alto.

Es maravilloso sentirse un invitado más del Universo. Contemplando al planeta, la biodiversidad armónica, se me recuerda constantemente que para hallar plenitud he de imitar el modelo cósmico.

Son tiempos de Acuario y Urano, su regente, nos recuerda que pueden acontecer cambios repentinos, reformas, es la rebelión. Con Urano nada permanece en la quietud, somos llamados a formar parte de un nuevo mundo, y todo tiene su origen en el mundo de las ideas que nos mencionaba Platón. Reformar nuestras mentes, liberar nuestra mentalidad de esquemas rígidos y de coerción, es la reforma y el cambio a través del la mente superior, la que nos conecta a lo divino, al amor incondicional que transforma: aquí vemos la realización del trabajo en conjunto de Urano, Neptuno y Plutón. Urano en su expresión sublime y equilibrada nos conduce a la realización de nuestros ideales elevados, de nuestras utopías, nos invita a salir de lo individual para realizar un proyecto universal, unirnos, interconectarnos, nadie está solo, podemos formar redes de comunicación real y profunda para nutrirnos interiormente, mutuamente. Así se unen el proncipio yang, masculino y activo, con el principio yin, femenino y receptivo, y juntos están en la base de la creación.

Os dejo estas reseñas de temas relacionados con algo de lo que he tratado de desarrollar en este trabajo. Para todos aquellos que estéis interesados en las experiencias cercanas a la muerte, podéis encontrar información en IANDS – ESPAÑA, International Association for Near Death Studies en España.

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