lunes, 2 de abril de 2012

Aprender a decir "NO"

Expresar al otro mi desacuerdo me expone a no ser amado ni valorado por él, me expone a ser rechazado, a ser abandonado, a ser juzgado por el otro, pero no hacerlo me expone a negarme a mí mismo. Terrible verdad, porque anularme a mí mismo es como vivir muerto, algo que parece incongruente. Pero por eso hablo de Renacer continuamente, por todas las ocasiones que nos ofrecer la Vida para ello. Es siempre la llamada de la Vida: “¡Sal de tu tumba!”.

Todas las razones mencionadas anteriormente provienen de nuestra necesidad de pertenencia, de integración social. Todas estas razones tienen seguramente su origen en la infancia, respecto a nuestra relación con la madre o la figura que hizo de madre, de qué manera pensábamos actuar para no dañar a nuestra mamá, o a nuestro papá tal vez, para no hacer sufrir, o tal vez porque la madre, o su figura equivalente, nos exigía un comportamiento de renuncia debido a sus exigencias respecto a nosotros, y sus reproches en cuanto a posibles actitudes egoístas por nuestra parte nos han conducido a no escucharnos y respetar nuestras necesidades interiores aprendiendo a ceder continuamente y a anularnos.

Sin embargo, nosotros resistimos con valor y fortaleza los “no” de muchas personas, y además sin ningún reconocimiento ni gratitud por su parte, pues es lo que se espera de nosotros, que seamos amables y sacrificados, que lo aceptemos todo, que nos adaptemos, que no rechistemos, que permitamos por tanto que se aprovechen de nosotros.



Aprender a posicionarnos es imprescindible para establecer relaciones de confianza y verdaderamente afectivas. En la relación es importante comunicar al otro cuáles son nuestros límites, decirlo de manera firme pero con calma, explicar qué es lo que nos gusta y qué es lo que no nos gusta, afrontando así el miedo de que el otro venga a provocarnos y exigirnos sin que nosotros seamos capaces de pararle, sintiendo siempre temor e inseguridad. Y de este modo, cuando queramos poner límites, lo haremos de manera excesiva. Aprendemos a decir no antes de que aparezcan los problemas.



Aprender a decir no evitará por nuestra parte idealizar al otro de manera excesiva, ya que si no vemos los defectos del otro no tenemos por qué temerlos, con lo cual no tendremos que adoptar ninguna posición. Y cuando los defectos aparecen nos sentimos profundamente decepcionados, y entonces nos sentimos impulsados a tomar la decisión de no establecer relaciones tan íntimas nunca más con nadie. Y esto puede convertirse en una de las causas por las cuales rechazamos la ayuda de los demás y se convierte, por tanto, en un impedimento para establecer precisamente unas buenas relaciones íntimas.



La dificultad en decir NO puede provenir de un sentimiento íntimo de culpa que habrá que trabajar y sanar. Necesitamos liberarlo para establecer relaciones sanas y auténticas.

Cuando evito decir NO voy acumulando rabia, y finalmente estalla interiormente la cólera y los deseos de comportarse con el otro de manera malintencionada, por tener que soportar una situación que no queremos, y lo peor, porque sentimos que no nos respetamos a nosotros mismos.



Es muy importante trabajar este aspecto, ya que de no hacerlo podemos somatizar, entrar en estados depresivos y sufrir una pérdida de identidad. Aprender a decir NO me conduce a ser auténtico y aumenta la confianza mutua.


 

Algunas de las flores de Bach que pueden favorecer este aprendizaje y extraer nuestros dones:

Centaury: saber decir NO

Pine: para la culpabilidad

Holly: para la cólera



Es importante trabajar ciertas creencias y transformarlas, y estas creencias suelen ser socioculturales: “hay que sacrificarse por la familia”, “no hay que ser egoísta y debo pensar en los demás”, etc., etc.



Saber decir NO es reconocer aquello que es bueno y nos conviene y saber lo que nos perjudica.




Saber decir NO al otro en muchas ocasiones será también la oportunidad para el otro de cuestionarse respecto a sus intenciones, respecto a sus actos. Es darle la ocasión de enfrentarse a su negatividad, a su lado más oscuro en cuanto a motivaciones; de no hacerlo le abandonamos, pues también a sus aspectos más involucionados, con lo cual favorecemos que permanezca, al igual que yo, también en el sufrimiento.



Como los padres con los niños pequeños es necesario precisamente porque se ama decir NO y establecer ciertos límites. Los padres aprenden así a ser responsables respecto a la educación y destino inmediato de sus hijos, y los hijos aprenden a discernir aquello que es o no perjudicial. Y en el fondo se trata también de esto, de discernimiento, no de juzgar, no de un juicio de valores que pretende eliminar o anular, sino de ayudar al otro y a mí mismo a establecer relaciones adultas y sanas basadas en el equilibrio y la armonía. Este es el ideal.



Saber decir NO a la persona que nos hace daño, aunque para nosotros sea desagradable, le evita también a esa persona muchas otras situaciones desagradables en el futuro.

Y para nosotros será imprescindible, pues nos obliga a evitar establecer relaciones basadas en víctima y verdugo.



Cuando es de justicia decir NO al otro, de manera que yo actúo desde el respeto propio, transmitiré también al interior del otro ese mismo respeto. Por supuesto, todo dependerá de cómo lo interprete y se lo tome el otro, si para esa persona es un rechazo, con lo cual es una indicación de que hay una herida en su interior, un trauma, un complejo y es tocado por mi NO. Decir NO cuando es justo y necesario, cuando partimos de nuestra propia escucha interior y respeto, reflejará en el exterior precisamente estos valores tan necesarios y que todos nosotros deberemos tener en cuenta. Es básico el respeto a uno mismo, la propia sinceridad conmigo mismo es esencial. Y este contacto con mi ser esencial se transmite al exterior, se transmite al entorno, se transmite a los demás. Por lo tanto, los resultados son a la larga muy positivos.



Actuar de acuerdo a aquello que yo valoro y necesito, de acuerdo a mi propio código ético y moral, de acuerdo a lo que es justo, de manera que mi respeto me conduce a establecer relaciones sanas en las que no cabe lugar para la mentira ni para la manipulación, con lo cual refuerzo mi propia autoestima.



Así pues, es necesario cuando surgen ocasiones ir entrenándonos diariamente y aprender a decir NO.

Cuando surgen las ocasiones y observamos que nos cuesta decir NO podemos plantearnos estas preguntas:

-          Exactamente, ¿qué temo?

-          ¿Cuál es realmente el peligro si digo No?

-          Si digo Sí, ¿cuál es el precio?

-          Si digo No, ¿qué me aporta?

-          ¿Qué elijo entonces?



Todas estas respuestas irán disminuyendo la intensidad emocional, la ansiedad y la posibilidad de decir “no” empieza a ser más fácil para nosotros.



Saber decir NO al otro cuando es necesario, pues le obligará a desarrollar la paciencia y a tratar la frustración que provoca encontrarse con límites en el entorno. Hay todo un trabajo de maduración como adulto tras esta energía asociada a Saturno.



Si decidimos decir “no” hagámoslo con amabilidad y consideración, con respeto, podemos si es necesario explicar nuestro rechazo, esto puede hacer más fácil la situación. Pero evitemos caer en justificaciones excesivas, ya que sería fácil entonces establecer una corriente orientada hacia juegos de manipulación y poder.



Cada reto y aprendizaje en la Vida nos permite dar un paso más hacia nuestra Libertad interior, a vivir desde la autenticidad, a expresar nuestra esencia, se sentir plenitud y bienestar.



DATOS ASTROLÓGICOS

Relaciones humanas – Actualmente Saturno retrógrado en Libra

Saturno y el aprendizaje respecto a establecer límites, saber decir NO, la autoridad interna, posicionarme.

Con el paso del Sol por el signo de Aries podemos introducirnos en su signo opuesto y complementario, Libra, por el cual transita ahora Saturno en dirección retrógrada, lo cual nos invita, como he comentado, a reflexionar acerca de nuestras relaciones en general, cómo me relaciono, cuáles son los inconvenientes y límites que me encuentro habitualmente y que he de trabajarme para sentirme armonizado respecto a mí mismo y con el entorno.

Aries tiene todo el ímpetu de su naturaleza de fuego, es una energía primitiva de inicio y comienzo, como se manifiesta durante la primavera la Naturaleza.

A veces puede resultarnos demasiado enérgica y directa esta energía. Por ello propongo en este ciclo volver hacia Libra y cuestionarnos lo que Saturno pretende sanar en estos momentos si lo tenemos pendiente: los límites en nuestras relaciones, saber decir “No”.


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