En
1945, finalizando la 2ª Guerra Mundial, se estrena la película con el título en
castellano “Su Milagro de Amor”.
La
acción es presentada por el personaje de
John (Herbert Marshall), ex piloto, que ofrece un recital de piano, con
el título de la película, a sus amigos y así nos adentramos en esta historia
transportados por las notas del piano que poco a poco nos llevan al mar, una
música que nos envuelve y con ella vamos entrando en el misterio de las
emociones, el mar de las emociones y sus olas, aguas que nos llevan lejos en el
tiempo, a leyendas de amor ocurridas en la costa de Nueva Inglaterra, son
música, música que sólo puede ser captada por
los oídos y la visión interna.
Esta
película nos propone un viaje hacia nuestro interior, hacia el corazón, para
revisar con cuánta asiduidad estamos acostumbrados a mirar la realidad con sus
ojos o percibir que tan sólo lo hacemos con nuestros ojos físicos. Mirar únicamente
con los ojos físicos me lleva a percibir formas concretas y a emitir juicios de
valor respecto a las mismas basados en cánones generales transmitidos por la
educación y las costumbres. Una vez emitido el juicio me encuentro con un
bloqueo, un límite que me impide seguir avanzando con libertad en mis
relaciones con el entorno. Su Milagro de
Amor llama a las puertas del corazón y le invita a correr las cortinas y a
abrir las ventanas y las puertas, salir del refugio para participar en la
percepción del mundo aportando su exclusiva y profunda visión que conecta
siempre con la luz y la belleza de la esencia contenida más allá de la simple
apariencia de las formas.
Su Milagro de Amor es una invitación a vivir en plenitud, desde los
sentidos externos y desde la visión interior, ambos unidos como un equipo que
sabe que de esa manera podrá sacarle el mejor partido a la existencia. Es una
propuesta para ir más allá de la banalidad, de la superficialidad y del vacío al
que nos conduce vivir en la confusión que producen la falsedad y el engaño.
Nadie
queremos sufrir y, puestos a elegir, preferimos aprender sin dolor. Puestos a
escoger preferimos aprender con risas y con juegos. Y yo estoy segura de que es
posible si en el alboroto mantenemos la visión
interna.
Unos
nacen exteriormente diferentes y según crecen van siendo conscientes de su
“particular diferencia” y de cómo repercute en general en el entorno, y en las
posibilidades que ofrece entonces el entorno, en las respuestas de las otras
personas. Pero otras muchas personas habrán de pasar por un trauma concreto
para darse cuenta de cosas que hasta entonces pasaban desapercibidas. Volvemos
una vez más a decir “vales por lo eres, no por lo que tienes”, y en tener
incluyo belleza, dinero, posición social, etc.
“Lo que otros tienen por naturaleza debes entender y
aceptar que no es para ti. Tienes que buscar algo que lo sustituya”. (Sra. Minnett).
A
veces ser despojado de todo, o parte, de lo que creemos “tener” nos obliga,
cierto que brutalmente, a buscar lo que de verdad “soy”, una vía de rencuentro
con los demás en otra vibración mucho más sutil. Pero el camino es largo, eso
sí, promete que habrá compañía en el trayecto.
“Debe encontrar Fe
en sí mismo. ¿Cómo? A través del descubrimiento de un nuevo talento
desconocido, nuevas amistades que conducen a una nueva vida.”
“Cultivar
otros sentidos, un juego fascinante que te abre a otros mundos”. (John).
En
esta historia se nos presenta a la joven Laura (Dorothy McGuire) que es
consciente de que ella no es “bonita” como las demás muchachas en general, como
otras personas, y ha vivido experiencias de soledad y rechazo debido a ello,
aparte de comentarios al respecto. Pero Laura es una joven que lo tiene asumido
a pesar del dolor que en ocasiones le pueden producir las reacciones ajenas. Se
hace amiga de la Señora Minnett (Mildred Natwick) que la invita a vivir con
ella en su casa ubicada en el campo junto a un acantilado. Laura percibe al
entrar en esa casa algo “especial” y su rostro refleja paz y gozo. Esta mujer
busca, como dice el personaje “un hogar”,
la resonancia de ese lugar donde acaba de entrar la lleva a percibir que tal
vez sea allí donde “poder sentirse como
en casa”. ¿Y qué es sentirse de nuevo en
casa? ¿Acaso no somos muchos los que añoramos el “hogar”?. “Es alegrarse cada amanecer
y experimentar que la vida tiene sentido”. No olvidemos que estamos
llamados a esta experiencia también aquí y ahora.
Laura
conocerá a Oliver (Robert Young), un
joven apuesto que está a punto de contraer matrimonio y tiene pensado alquilar
la casita donde viven las dos mujeres para pasar su luna de miel. Pasará un
tiempo antes de que Laura se rencuentre con el joven Oliver.
Unos
meses más tarde Oliver volverá a la casita a pasar una temporada, pero no será
una Luna de Miel ni mucho menos aún. Oliver fue llamado a filas y sufre un
accidente en su avión que le lesiona parte de su mitad derecha, especialmente el brazo y le
desfigura este lado de su rostro, lo cual le hace sentirse profundamente
deprimido y airado por su destino al punto de querer suicidarse. A pesar de que
no sufre muchas otras heridas, Oliver se siente totalmente herido en su
autoestima al perder su aparente porte y belleza de cara al exterior. El tiempo
se detiene para él, no hay futuro, no hay esperanza, como le ocurrió en una
ocasión a la señora Minnett, cuando también quedó atrapada en el pasado “y por eso podía conocer lo que ocurriría en
el futuro”.
Su
relación de amistad con Laura, con la señora Minnett y con John, el compositor
ciego, le irá devolviendo la confianza en sí mismo y en la vida, pero sobre
todo su proceso y sus circunstancias le conducen a una apertura de corazón. Vivir
en esta casa con fama de estar encantada irá produciendo en él una metamorfosis
que nunca se habría propuesto experimentar de no ser provocada por una
circunstancia crítica. Como decimos en los momentos de crisis, junto con el
desafío viene el don. En nuestra búsqueda y afán de conquistar poder, fama y riqueza
podemos pasar de largo por todo aquello que realmente merece la pena pero que
sólo se puede apreciar cuando se ha desarrollado la suficiente sensibilidad y el don de uno mismo.
Oliver
tendrá que descubrir que el hechizo opera desde dentro, no desde fuera.
“Amabilidad y sensatez, cualidades que el mundo
necesita”, nos dice
este personaje que posee Laura. Pero ambos personajes deberán ir mucho más allá.
Deberán aprender a franquear la barrera de los prejuicios, del egoísmo y del
miedo a la soledad para poder experimentar en sí mismos y compartir el Amor.
Y así ocurre en nuestras vidas, cuando vamos
experimentando que desde nuestro interior podemos lograr realizar los más
impensables e importantes milagros de nuestra existencia.

Al
fin y al cabo, a pesar de muchas de nuestras circunstancias, si hemos
encontrado el Amor “¿Qué motivos tienen
para estar tristes?”. Están enamorados, cuando un hombre y una mujer se aman
reciben el don de ver cosas que otras personas no pueden ver. Su amor brilla
como una brasa en la oscuridad. Mantengan esa llama y les prometo que a lo
largo de su vida sólo verán belleza
en el otro. Es un hechizo”. (Sra. Minnett).
Estás
invitado/a a vivir en ti esta historia de amor de Laura y Oliver en su “casita
encantada”, estoy segura que no podrás resistirte a la magia que aportará a tu vida.
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