martes, 3 de julio de 2012

Cuando la fuerza de la Vida se manifiesta a nuestro alrededor


Contemplar, simplemente contemplar la manifestación de la Vida en el día a día nos reconecta con la fuerza que genera las múltiples formas de nuestra realidad. Formas que esconden a su vez múltiples colores según las energías que las componen.

Cuando conseguimos parar nuestras mentes y tan sólo contemplar la gran energía que acompaña al crecimiento de un polluelo, por ejemplo, volvemos a conectar con nuestro núcleo central, ahí se esconde el auténtico poder cuya emanación de luz irradiante que se expande por todas nuestras células permite a su vez el equilibrio de los organismos. La fuerza de la Vida sabe dónde actuar para mantener el orden y la armonía.

En medio, tantas veces, de situaciones de caos y de confusión, de miedos y de sospechas, de circunstancias que nos causan incertidumbre, de excesiva acción por nuestra parte en múltiples ocasiones, pararnos llega a ser prácticamente imprescindible. Es en esa pausa en la que la contemplación me permite regenerarme para retomar la rutina con nuevos colores en la mirada. Salir del gris, y permitir al blanco inundar cualquier oscuridad. Un cielo despejado de nubes y un Sol que inunda mi mirada y mi corazón, así es más fácil avanzar.

La fuerza de los más pequeños recuerda en esos momentos puntuales a nuestros corazones fatigados, solitarios o aburridos que a pesar de tanto afán y voluntad, finalmente también hemos de permitir ser guiados e inspirados por la creatividad que se manifiesta en la Naturaleza.


Es tiempo de Cáncer. Nutrición y alimento, para el cuerpo, para nuestras almas.


Así pues, contemplando esta imagen podemos cantar con el poeta Walt Whitman:


“No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,

Sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

(…) La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,

Nos enseña,

Nos convierte en protagonistas

De nuestra propia historia.

(…) No dejes nunca de soñar,

Porque en sueños es libre el hombre.

(…) Valora la belleza de las cosas simples.

(…) No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas…"



(Versos seleccionados del poema "No te detengas").

1 comentario:

  1. Qué bonito María José! Gracias por compartirlo. Un beso

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