sábado, 3 de enero de 2015

The Rainmaker



Primeramente, "Tu espejo ha de estar en tu interior."



Hay situaciones que llegan a su punto álgido, algo debe ocurrir para facilitar una reorientación y que las energías puedan seguir fluyendo en armonía, creativamente. Este es el momento de Escorpio, de Plutón. Precisamente en este punto crítico de la historia de la película que presentamos es cuando entra en escena el "hacedor de lluvia", The Rainmaker. Como la fruta, cada personaje de la trama ha llegado a su grado de madurez idónea. Es la hora de ¡Starbuck!, de ¡The Rainmaker!



Bill Starbuck cautiva nuestra atención desde el principio, como el propio actor, Burt Lancaster, con el Sol en Escorpio en trígono con Plutón (su regente exotérico), ya que su magnetismo se despliega de forma natural. El protagonista surge en la noche, vestido de negro (excepto por un pañuelo rojo), sombrero con pequeñas plumas verdes, y en su camisa aparecen salpicados dibujos de la "estrella de cinco puntas", a la luz de las antorchas, clamando convincente con ardor su letanía al público. Sin embargo, no se nos escapan sus gestos de ternura con la niña que evidencian las primeras escenas, ternura y bondad propias de la energía femenina, y que más adelante aparecen de nuevo en las conversaciones más íntimas y en soledad con la coprotagonista, Katharine Hepburn. Aquí tenemos la irrupción de la energía de Urano, la sorpresa, lo nuevo, lo diferente; aquí tenemos a nuestro personaje en su escenario personal, flanqueado por cachivaches extraños (de cobre y espirales). Habremos de fijarnos bien en el horóscopo rodeado de antorchas sobre el que reposa la bola del mundo. Tenemos ya activos algunos elementos de la carta del propio actor, Burt Lancaster: su Sol en Escorpio dispuesto para ser agente de transformación, su Sol en contacto con Urano, el cambio radical, el corte de situaciones estancadas. Aquí llega Starbuck con sus sueños, sus ideales, dispuesto a actuar por ellos: apreciamos la posición de Mercurio en Sagitario en contacto con Neptuno, también Marte está en contacto con Neptuno; este planeta rige a su Nodo Norte en Piscis. El "potro de las estrellas", Starbuck, corre por las praderas ofreciendo su magia del cielo. Hace tiempo que dejó su hogar con este propósito: encontrar su misión, hacerla posible, ofrecer su don al mundo, a la sociedad, a la comunidad, a una persona en particular.





Y en toda esa pasión, en todo ese fuego, en la expansión de su emotividad y entusiasmo, ¡cuánto amor hay! Toda esa fuerza es necesaria para el propósito de su misión.



¡Agua de vida!


"Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que desea, que tome gratuitamente del agua de la vida." (
Apocalipsis 22:17)



Los planetas transpersonales siempre nos agitan, pero amorosamente, con respeto, para poder extraer de nosotros lo mejor, para que podamos reconectarnos con nuestra esencia, con nuestra alma, para facilitarnos la realización de nuestro propósito en esta encarnación. Y todas las ayudas necesarias llegan en el momento adecuado. La energía transpersonal utiliza símbolos para alcanzar sus objetivos; así, en la película, por ejemplo, se hace patente el tambor como símbolo de la energía más primitiva, energía de tierra, de anclaje, de contacto con la Tierra y sus fuerzas internas más primigenias. El calor de la noche, la sequía, el sonido del tambor contribuyen a facilitar soltar el control, desequilibrar los nervios, que las emociones puedan hacer eclosión y desbordar. Es el momento para la catarsis. Para que un nuevo orden se establezca, primero es necesario remover y descolocar el estatus actual. Hay que tocar la llaga a fondo. Nos fijamos en la Carta Astral en la posición de Venus en Libra en trígono con Saturno: la protagonista femenina ha de encontrar primeramente su propia valía en su interior, fomentar su autoestima y acoger su energía femenina más allá de los cánones convencionales, aceptarse y amarse sin comparación, en su propia esencia.

Esta historia nos confirma que hay un Plan, nos confirma que es necesario abrir la mente, expandirnos, ir más allá, abrir el corazón, dejar atrás los prejuicios, lo que nos es familiar, lo conocido, lo cómodo, romper los moldes rígidos y fomentar la FE y la confianza. Aquí también entra en acción la energía de Júpiter (rige el Ascendente) -destilada a través del Sol, de Mercurio y de Marte.



La ilusión, el sueño, la fe sostienen y hacen posible el milagro del amor. ¡El más grande! Primero, el del amor hacia uno mismo que permite la apertura de nuestra esencia, como una semilla brotando, esta esencia que siempre encuentra a sus afines, a sus gemelas, a su grupo de trabajo. El milagro del amor que ofrece una segunda oportunidad al personaje del ayudante del sheriff, interpretado por Wendell Corey: "¡No te vayas!". ¡Por fin puede pronunciar la palabra adecuada!


Este es el mensaje profundo de esta película: cada uno de nosotros puede obtener su propio maná del cielo. Cuando llega el momento, aparecen las circunstancias más oportunas y los personajes y experiencias idóneos para que podamos seguir expandiendo conciencia, alcanzando mayor comprensión, libertad y realización en el devenir cotidiano.




No hay comentarios:

Publicar un comentario