viernes, 1 de marzo de 2013

Aspirando a la luz


Observemos un nenúfar. Sus colores rosados, amarillos, púrpuras, blancos, azulados; sus hojas flotantes, sus pétalos de forma estrellada... Estrellas que nos trasladan a la cúpula de nuestro bello planeta, al cielo, a las estrellas, a los planetas, a nuestro sistema solar, a mi carta astral, a tu carta astral. A mi propio cielo interior, a tu propio cielo interior. Meditar, reflexionar, interiorizar, armonizar, sanar, equilibrar.

Elijo esta planta acuática inspirada por la energía del signo de Piscis ya que están transitando por este signo Neptuno y Venus en conjunción actualmente; y también ya en conjunción el Sol, Mercurio y Marte; y Quirón. 6 planetas en el signo de Agua de Piscis me inspiran meditación en estas plantas acuáticas que requieren aguas bastantes limpias para su expansión y crecimiento continuo.

Es una planta de raíces delicadas, como las energías de Piscis y su regente, el planeta Neptuno, que están vinculadas al Cielo, al éter, al mundo sutil, a la Luz, a la espiritualidad. Es una planta que requiere absolutamente de luz, busca el Sol de manera que pueda ofrecernos sus bellas y esplendorosas flores.
El Alma humana también aspira a la Luz, desde las profundidades de su inconsciente animal primitivo aspira a alcanzar el estado más elevado que le asigna el plan cósmico.

Como nos decía el astrólogo Charles E. Vouga*, la única función de los planetas -con sus energías arquetípicas- es contribuir a esta realización suprema, y Neptuno representa su cima según transitamos por los diferentes ciclos.

El punto de partida en ascensión hacia la cima lo tenemos en la base, y aquí el planeta Plutón juega un rol importante. Gracias a su energía conseguimos que nuestra conciencia libere y transforme los elementos insumisos, los instintos anárquicos, salvajes que se esconden en las aguas más sombrías de nuestro inconsciente. Una vez que la voluntad es advertida con la precisión adecuada podrá tomar el control.
La evolución tiene su punto de partida en Plutón y se eleva hasta Neptuno, el Amor. Plutón es nuestro pasado, nuestra naturaleza inferior, Neptuno nos anuncia nuestro futuro más elevado.

Cada planeta, cada energía es una función particular de un Todo, un conjunto, una Unidad. Plutón también contribuye en esta Unidad en la cual es imprescindible.

Las raíces, la base -Plutón- requieren de cuidados, como en el nenúfar, el trabajo sobre el Inconsciente, nuestros traumas, lo negado, lo escondido, lo rechazado, los sótanos, los sumideros, los secretos. El trabajo de Amor de Neptuno, mantener esta corriente entre los dos polos, la solidaridad existente entre el Cielo y la Tierra, permiten que florezcan y emerjan a la superficie bebiendo la luz del Sol, las más bellas flores que brotan de la ascensión y evolución de nuestras almas.



(*Astrologie Experimentale, de Charles E. Vouga.)

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