jueves, 10 de mayo de 2012

El destino de una pareja


Predecir


Nos acercamos al oráculo intrigados e impacientes, qué nos va a ocurrir, qué nos puede ocurrir. Aunque a la vez deseamos que nada ni nadie pueda prever aquello que queremos hacer, aquello que queremos conseguir, nos gustaría que nuestra vida fuera un misterio indescifrable y ser los protagonistas exclusivos de aquello que nos acaece. Esta suele ser la mezcla con la que siempre preguntamos al astrólogo, al numerólogo, al tarorista, a las runas, a cualquier consultor que utilice una técnica concreta para predecir y adivinar.


En Astrología observamos los ciclos de los planetas, su movimiento, seguimos su posición y hacemos una interpretación de todo ello respecto a la influencia en nuestro carácter o en nuestro destino. Pero hemos de tener en cuenta que los PLANETAS no pueden actuar en nosotros, no nos hacen cosas, como si fueran marcianos que manipulan nuestro cerebro o nuestras vidas. Entonces qué ocurre, qué son y para qué sirven, nos preguntamos. Los planetas son símbolos y nos indican determinadas pautas de energía psíquica, esto sí. Y es así entonces que el Sol simboliza nuestra creatividad y nos motiva a la expresión de la misma, de maneras muy distintas.


Predecir es descifrar los ritmos y desvelar la sincronía que se manifiesta por esa influencia simbólica de cada planeta. Así como ejemplo tenemos algo tan insignificante como podría ser un tránsito de Mercurio por la casa IV, y nos encontramos sumamente interesados por ordenar, organizar en nuestra casa todo tipo de armarios y cajones, sobre todo donde tengamos documentos. O tal vez queremos tener mayor contacto con algunos de nuestros hermanos o hermanas. O puede que con mayor interés y dedicación organicemos gestiones burocráticas y nos informemos respecto a la vivienda.


Como vemos seguimos siendo libres, simplemente seguimos unos ciclos organizados, cada cual el suyo propio, su exclusivo ritmo.

Solicitar una consulta de sinastría supone acudir con el deseo de que nos cuenten cosas acerca de nuestro destino con una persona. Puede ser la pareja, puede ser una relación madre-hija, por ejemplo. Puede tratarse de una relación entre socios. Queremos saber qué dificultades encontraremos con esa persona, cuál es el destino conjunto, si vamos a ser felices, cómo superar obstáculos, incluso cómo disolver karma negativo, si nos vamos a entender, si nos vamos a pelear, si nos vamos a engañar. Adónde vamos y qué hacemos juntos, y si ya lo estamos, como ocurre entre madre-hija, por ejemplo, por qué sufrir este martirio y qué podemos hacer para salvarnos de él, para redimirnos, para superarlo, para afrontarlo con mayores recursos.

 A veces preferimos que nos haga la sinastría el ordenador, y nos sale una lista de “interaspectos”, es decir, las conexiones angulares entre planetas. Y con todo entusiasmo nos ponemos a leer una por una las descripciones. Finalmente no solemos entender mucho de todo aquello, en conjunto no tenemos una idea clara de qué es lo que está pasando ni cómo resolverlo, e incuso hay veces que nos entra gran ansiedad por aspectos que nos explican que son todavía más duros de los que estamos viviendo y nos crean una sensación de fracaso y de miedo enormes ante el futuro de la relación.

 Antes de solicitar estas consultas de comparación de cartas o sinastría creo que es sumamente importante haber solicitado una consulta sobre la propia carta astral de modo que yo mismo pueda entender, conocer, ampliar qué necesito en mis relaciones, qué busco, entender mis complejos, liberarme de ellos, acercarme a mi sombra, es decir, a mis puntos oscuros, a mis aspectos más difíciles. Al fin y al cabo son los que me van a condicionar para elegir o sentirme atraído por una persona en concreto y establecer contacto iniciando una relación, ya sea amorosa o de amistad. Y cuando se trata de una relación madre-hija, por ejemplo, es importante conocer qué pautas más inconscientes pueden aflorar y crear tensiones entre los miembros de una familia, aquellas necesidades y comportamientos más inmaduros, por no hablar de los más agresivos e invasores, que pueden dificultar el entendimiento y la armonía.

Al fin y al cabo el destino es algo en lo que me veo implicado a cada instante y seré más dueño/a de mi vida si soy consciente de quién soy en profundidad.

El ordenador no puede coordinar información al punto de realizar una síntesis explicando los puntos contradictorios, por ejemplo, las dualidades que pueden corresponder a ciertos elementos, y extraer todo el significado profundo. Es el trabajo a realizar por la persona, o por la pareja cuando es una sinastría, para seguir avanzando adecuadamente y encontrarse a gusto consigo misma, con los demás.

Creo que de momento sólo las personas podemos trabajar con datos diversos, contradictorios, concernientes a aspectos de la psique y de las emociones, y con conocimiento y experiencia explicar en la consulta el significado profundo de los mismos. Sobre todo ayudar a centrar a cada persona, o pareja, en los aspectos positivos, anclar en los elementos más fáciles que sirven para favorecer el trabajo que cada uno de nosotros venimos a resolver, aquello que es motivo de evolución y cambio.


Es sumamente importante conocerme en toda mi complejidad, esto puede llevarme unos años, toda la vida, e ir creciendo y remodelando los aspectos más ásperos de mi personalidad, de modo que no impida manifestar en mi, para mi, y también para los demás, y en mis relaciones el gran potencial que traigo y con el cual puedo crear una vida de plenitud y gozo.


Ahora lo importante es no dejarse condicionar por un informe, sea de una máquina o de una persona, al punto de que cree una sugestión limitante. Es necesario "romper el hechizo".

Venus nos muestra aquello que valoramos, aquello que nos seduce, que nos atrae, nos gusta, sea en nuestras relaciones, ya que rige la casa y al signo de Libra, que es social, o en otros ámbitos más materiales, ya que rige a Tauro y a la casa II, que es de sustancia y materia.

Hemos de considerar en qué signo está mi Venus, en qué signo está el Venus de la persona con quien hago una comparación de carta, o sinastría. Pero también hemos de considerar a la Luna, por la cual establecemos nuestros vínculos más íntimos, nos da información respecto a los aspectos emocionales.

Marte es pura energía de fuego, a la que hay que dar una dirección apropiada, tiene fuerza y espontaneidad. En exceso como es normal al reflexionar en ello, resulta destructivo, como todos los excesos. Por eso cultivamos la mesura y el equilibrio, por eso hemos de aprender a utilizar nuestros impulsos con conocimiento y reflexión.


Saturno es una energía mucho más reflexiva, tiene más vínculo con la Tierra. Saturno tiene en cuenta los límites, en exceso los límites pueden llegar a castrar nuestro potencial y sofocar toda iniciativa, aunque sean imaginarios o surgidos de condicionamientos o prejuicios.


Por supuesto Venus se encontraría mucho más a gusto con Marte que con Saturno a la hora de organizar una fiesta, una reunión, o emprender una relación o un negocio. Hay estímulo y se está dispuesto a actuar.

Mientras que Saturno obliga a Venus a madurar, a reflexionar, y por tanto en positivo podría crear vínculos estables y duraderos.


Todo ello da trabajo a la persona, aparezcan contactos en la carta individual o en la sinastría, porque se trata de poner atención y concentrarse para remodelarnos interiormente de acuerdo a un proyecto que va más lallá de o meramente personal, de nuestros egoísmos, de nuestra visión estrecha, de nosotros mismos o del mundo. Hemos de ampliar la mirada, atrevernos a mirar al horizonte, mirar y encontrarnos con el otro más allá de nuestras necesidades o exigencias.


Las cuadraturas son un desafío, y los necesitamos, porque una cuadratura, o cuadrado, moviliza nuestra energía, nos obliga a actuar, a cuestionarnos, a dar una dirección adecuada, supone un desgaste en ocasiones imprescindible para salir de la rutina, de la comodidad, de la apatía. Es una tensión a la cual hemos de dar un propósito. Cuanta más conciencia pongamos en ello, mucho mejor, por supuesto, menos compulsivo, menos dolor, mayor entendimiento. Nos vamos haciendo dueños de nuestros impulsos e instintos, no esclavos de pulsiones y condicionamientos viscerales, o del entorno.

Venus y Marte

Cada uno de estos planetas son símbolos, el primero de la energía femenina, el segundo de la masculina. Principios femenino y masculino respectivamente.

En la carta astral de una mujer observamos a su Venus (anima) para encontrar información acerca de la actitud que tiene hacia sí misma en cuanto mujer. Anotamos en qué signo está y con qué planetas se relaciona. En la carta astral de un hombre los aspectos de Marte (animus) son símbolo de su virilidad, de su expresión masculina.

Vuelvo a recalcar aquí que los planetas no nos hacen nada. Las combinaciones planetarias, aspectos, simbolizan más bien una imagen psicológica y a partir de ahí encontramos una serie de respuestas diferentes que pueden surgir ante ellas.

Observamos los planetas para encontrar indicativos respecto a estados anímicos interiores, a actitudes psicológicas que por tanto repercuten en nuestro comportamiento a la hora de relacionarnos.

No nos centramos en el estudio de estos planetas exclusivamente para extraer información en cuanto a la manifestación sexual de una persona o pareja, ni mucho menos, porque al fin y al cabo lo importante es el propio individuo y lo que cada uno proyectamos en los demás, aquello que tenemos por resolver, vuelvo a  mencionar complejos y miedos que permanecen en el inconsciente o sombra llevándolos hacia la conciencia. Y este trabajo sí que resulta interesante para poder progresar hacia relaciones más sanas y satisfactorias en general, y fin y al cabo todos estamos buscando la plenitud, la felicidad, el bienestar en todas las áreas de nuestra vida.

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