domingo, 6 de mayo de 2012

Luna Llena: Reflexiones de una noche pasada casi en blanco


SER HUMANO



Llegó a casa tras asistir a la celebración sin sentirse aun especialmente cansada, tampoco fue mucho rato, apenas dos horas. Pero cuando se tumbó un momento en el sofá tras tomarse una rica infusión relajante empezó a sentir un gran cansancio y dolores. En los tobillos, en las piernas, en la zona lumbar. Al irse a acostar empezó a sentir nauseas, comer sin apetito y con cansancio no había favorecido mucho el proceso de la digestión. Con tanto malestar no conseguía conciliar el sueño. Pasaba el tiempo y sentía malestar en el pecho, toses, flemas, vaya, hacía unos días había tenido también fiebre. Además le daba vueltas en su cabeza a la conversación sostenida con una amiga acerca del comportamiento corrupto de una mayoría de personas en una grandísima empresa que contaba con capital del estado, corrupción por ansia de poder y de dinero.

La luna llena estaba esta noche en el eje de Tauro-Escorpio, precisamente, activando todo lo relativo a sustancia, materia, hedonismo, posesiones, dinero, placeres, valores; emociones fuertes, poder y manipulación, negocios y política, tramas ocultas y complots, cómo utilizar el dinero y los recursos de los demás. Pero es que además los vecinos de arriba tenían organizada una gran fiesta a la que asistían varias personas, todas ellas estruendosas tanto en sus carcajadas histriónicas como en su vocerío al hablarse unos a otros. Y el reloj fue marcando la 1, las 2… a esas horas por momentos le llegaba un sopor pero el ruido en el piso de arriba y el vocerío volvían a despertar la conciencia. Dio algunos golpes para amonestarles y hacerles sentir que estaban molestando, a pesar de ser un sábado por la noche el grado de tolerancia empezaba a sobrepasar los límites admitidos teniendo en cuenta la falta de respeto y educación que estaban teniendo hacia el resto de los vecinos. No surtió efecto. Aunque se oyeron portazos porque algunos de los reunidos empezaron a marcharse las canciones, la música y los diálogos a voces prácticamente no se interrumpían, ni los golpes ni el ruido de pasos repicando en el techo. Y dieron las 3, las 4, y seguían, hasta que un agotamiento extenuante consiguió superar el ruido y el sueño llegó. Ya de madrugada empezó a filtrarse luz por la persiana y despertó, no hizo falta agudizar mucho el oído, seguían, las voces seguían, las risas estruendosas y los gritos… ¿Por qué no habría de llamar a la policía? Algo que estuvo a punto de hacer, pero como se encontraba indispuesta pensó que si tenía que hacer algún trámite no tenía cuerpo ni energía para más.

Todos estos incidentes en los que destacaban la falta de respeto y de consideración hacia los demás, empezaron a minar el ánimo. Primero surge la cólera, la ira, después el deseo de venganza, de aplicar magia para hacer pagar en sus carnes a esas personas el mal causado a los demás. Después la tristeza, una gran tristeza por contemplar a la raza humana aún tan involucionada, tanto oír hablar de la nueva conciencia, de la elevación de la conciencia, no, no podía ser. Aun quedaba mucho por avanzar al respecto. Con esta mezcla de cólera, de ira contenida y aires de tristeza buscó consuelo y luz en las plantas y en la contemplación de sus pájaros. Observó sus colores, su belleza, escuchar sus cánticos, sus cotorreos, acercarse a ellos, dejarse picotear los cabellos por algunos de los más intrépidos, estar tan cerca de ellos, entre ellos empezó a cambiar la vibración.

Empezó a desaparecer el deseo de venganza. Recordar al Maestro la fue haciendo reflexionar. Al fin y al cabo Él nunca había por ahí castigando a los injustos, sino todo su trabajo fue atender a los necesitados, recibir a los que se abrían al cambio, a la Gracia, al Amor. El trabajo era para traer mayor bienestar, no aumentar el malestar.
Escorpio: transmutación.


Apertura de corazón. Sí, toda la ira y los malos deseos se fueron disolviendo, y la plegaría fue siendo “que sus corazones se abran”, ¡sí!, como Saulo cuando cayó del caballo, exacto. La apertura de corazón hace sentir el dolor de los demás como propio, esa es la clave, si se alcanzan niveles intensos de empatía la Gracia puede empezar a actuar y se pueden empezar a producir cambios. Mientras que no haya apertura del corazón y no se sienta como propio lo que sufren los demás seres vivos, nos relacionamos a niveles poco humanos… Humanos, sí, porque de la otra manera podríamos decir que son relaciones simplemente entre seres. Humano significa algo verdaderamente importante: dignidad, respeto, consideración, comprensión, honestidad, justicia, integridad, mesura, ternura, amistad, colaboración… ¡HUMANO!

¡En el corazón una rosa que recibe la Luz!

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