martes, 26 de julio de 2016

Anclándonos en el presente – Nuevos rumbos



"La transcendencia es fundamentalmente la capacidad de infringir todos los límites,
de proyectarse siempre en un más allá".
(Leonardo Boff, Tiempo de transcendencia)



En numerosas ocasiones es inevitable en las largas reuniones familiares hablar del pasado, de las vivencias del pasado, una dinámica asociada a la Luna, que rige los recuerdos. Si tomamos conciencia de esta dinámica y del tono que adquieren las conversaciones, del ritmo peculiar que se activa –suele ser algo habitual, repetitivo- podemos aprovechar para ampliar nuestras miras: Júpiter. Lo importante es aprender (Mercurio), darnos cuenta de la inercia con la que nos comportamos, tanto con nosotros mismos como en sociedad, en grupo. Quiero hacer resaltar ahora la importancia de unas subpersonalidades, o arquetipos que suelen activarse en estas típicas reuniones familiares, a cada uno las más importantes para trabajar con ellas, debido a las emociones diversas que surgen contando historias del ayer, inmersos en el mundo de la dualidad: rabia, frustración, victimismo, enfado, pena, nostalgia, añoranza. No deja de ser didáctico, pues aprendemos a repasar la fuerza que tiene nuestro “juez” interior en cuanto al comportamiento de los demás, o del nuestro, cómo reaccionamos y nos relacionamos desde complejos y carencias, y es momento de sanar, de liberarse, para que sigamos sintiéndonos cada vez más sólidos y estables, en la energía del triángulo hay todo un simbolismo y energía de sanación.



Pintura de Henri Lebasque


Es tiempo de ampliar nuestra visión y salir a la aventura, ir más lejos de donde nos encontramos ahora, salir de la prisión en la que mantenemos a nuestro niño interior –en la Casa IV, nuestro orígenes- y descubrir todo un mundo de posibilidades desde el adulto responsable (diálogo Luna-Saturno), lo que entendemos por nuestra vocación y metas –Casa X, asumiendo el propio potencial y utilizando las herramientas  y dones para vivir con gozo, en paz, con poder, en nuestro centro de luz, sabiduría y amor manejando la dualidad: amor-odio, alegría-tristeza, miedo-valor, etc.
No sufrimos a causa de nuestro pasado, quedó atrás, no nos determina en el presente, podemos sufrir dependiendo de cómo nos relacionamos con nosotros mismos respecto a lo que nos ha ocurrido, y lo que nos está ocurriendo, por supuesto. Con esta postura podemos ya hacer algo ahora, porque todo depende entonces de nosotros aquí y ahora.
Por supuesto que heredamos ese inconsciente familiar que nos ha sido transmitido por la línea de los padres, y que está en el inconsciente colectivo, no hay que sentirse culpable por ello (Sudheer Roche). En Astrología observamos las Casa IV y X, la XII, la Luna, el Sol, Saturno rastreando información al respecto para trabajar con ella en una consulta sanadora. Ahora cada uno es responsable, no obstante, de elegir moldear la propia personalidad, y con las cartas que trae uno para el juego de la vida uno elije lo mejor posible siempre, ahora, aquí. En este aspecto la Consulta de Carta Astral nos aporta mucha información como herramienta al servicio de la evolución.




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