viernes, 27 de enero de 2012

Crear situaciones de bienestar en nuestras vidas diarias

Alguna vez te habrán querido convencer de que las dificultades nos hacen fuertes, pero esta idea no deja de ser una especie de acicate para que asumas el dolor y las penurias en tu vida de forma pasiva, intentando convencerte de que, precisamente porque sufres, cada vez te harás más fuerte. Sin embargo, creo que hemos de estar atentos a esta sugestión y debemos resolver activamente los conflictos porque siempre hay una salida, sobre todo porque nuestra actitud ante ellos es lo más importante.

Yo he sido testigo, muy cercano, de cómo las dificultades en algunas personas no les han aportado fortaleza, y esto lo he visto cuando era todavía muy pequeña. Soy testigo de cómo ciertas dificultades han provocado enfermedad grave y posteriormente la muerte. Cómo las dificultades han llevado en ocasiones a trastornos de la personalidad bastante graves y sus consecuencias. Cuando se tienen dificultades, uno debe ser activo, intentar pedir ayuda si no se siente ni se tiene en un momento concreto el camino claro. La ayuda siempre llegará. ¡Esta ahí! De muchas maneras. Y también debemos permanecer alerta para poder ayudar a las personas más cercanas que están sufriendo, pues con un poquito de ayuda podríamos aliviarles, de muy diversos modos, entre varias personas participando en equipo. Esta es una reflexión muy importante ahora que Marte está retrógrado en el signo de servicio de Virgo, un servicio realizado desde la humildad para contribuir a un mayor bienestar para todos.


Aunque no podemos abarcar con nuestro limitado conocimiento toda la realidad ni solucionar todos los problemas del mundo, hemos de permanecer activos. Por supuesto que la enfermedad o la muerte de una persona van a repercutir en el entorno, por supuesto que mi propia alma tal vez ha elegido determinados retos para evolucionar. Todo esto puede ser muy posible, pero no ha de ser un motivo que me lleve a un estancamiento, y, lo peor, a sentirme víctima o condicionado por el destino, y, mucho menos aún, a sentimientos de impotencia, al “no puedo”, a claudicar, porque entonces la depresión está a un paso. Por ello, he de ofrecer siempre una oportunidad para salir adelante, para superar los obstáculos.


Recuerda: pide ayuda siempre que tengas dificultades. Seguro que hay un medio, seguro que hay alguien que puede ayudarte a superarlas. No creas que por ello eres más débil; en todo caso te harás más humilde y podrás desarrollar también mayor empatía, la capacidad de ayudar a su vez a otras personas cuando te necesiten. Eso sí, permanece tranquilo y receptivo porque las ayudas nos pueden venir en formas algo diferentes a lo que deseamos, suponemos, queremos o exigimos. Esto último es muy importante cuestionarlo: lo que exijo de los demás en mis estados de carencia y de qué manera mi dependencia me conduce a la manipulación.

Se trata de vivir despiertos, elevar nuestra consciencia, crecer, madurar.

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