lunes, 9 de enero de 2012

Homenaje a Danny Kaye, nacido bajo el signo de Capricornio

Nos decía Alice Bailey que la constelación de Capricornio es considerada otra puerta, llamada esotéricamente “la entrada en la vida de quienes no conocen la muerte”.


Esta afirmación le viene que ni pintada al actor Danny Kaye, que tanta alegría aportó y que aún pretende aportarnos en nuestros corazones a través del legado que actualmente gozamos de sus películas, donde no faltan canciones, situaciones hilarantes, frescura e inocencia, bailes y circunstancias que, en el fondo, nos hace reflexionar acerca de temas profundos, sociales y personales, más allá de la aparente ingenuidad, la sencillez, la algarabía y el color con el que nos son presentados. Danny estuvo a morir en 1953 cuando viajaba a bordo de un avión durante un vuelo de Londres a Nueva York al incendiarse uno de los motores del avión. Pero en ese avión viajaba también el entonces Director Ejecutivo de UNICEF, y Danny habría de traspasar esa puerta y no conocer aún la muerte, ya que sus destinos se encontraban para poder potenciarse mutuamente en sus respectivas misiones en este bello planeta. En esas extrañas circunstancias se conocieron, y Danny se convirtió en la primera celebridad que representó a UNICEF como Embajador de Buena Voluntad, desde 1954 hasta su fallecimiento en 1987.

Si Capricornio rige el compromiso y la responsabilidad, el trabajo incesante por alcanzar nuestras metas y realizar nuestra vocación, Danny K. se dedicó durante 33 años a ello, viajó por todo el mundo dando charlas y ofreciendo espectáculos, actuando como maestro de ceremonias de eventos especiales e informando al público de las necesidades de los niños.

A veces relacionamos excesivamente a Capricornio con energías y pensamientos limitadores, puesto que son muy conscientes de la realidad y del tiempo y de los impedimentos que se pueden encontrar a lo largo del camino para concretar planes. Pero también nos dice Alice Bailey que “en Capricornio, la voluntad llega a la realización y se alcanza una meta (definida) visualizada.” Y quién mejor que Danny Kaye nos sirve de ejemplo a esta teoría, pues él mismo afirmó, en una declaración dirigida a la Junta Ejecutiva de UNICEF, en 1983: “Por difícil que parezca la situación en algún momento, cuando las personas y la buena voluntad se suman y se lucha por mejorar, pueden alcanzarse los objetivos. Las obras de UNICEF son un tributo a la humanidad y un homenaje a la voluntad superior del hombre”.

Así pues, Danny -que nació bajo el signo de Capricornio– consiguió, como comentaba Alice Bailey,“llegar al máximo de la ambición personal y convertirse en iniciado, obteniendo su objetivo espiritual.” En este caso pudo combinar aspectos confrontados integrándolos mediante su dedicación, su trabajo y, sobre todo, el amor que puso en todo ello. Y no olvidemos que precisamente del amor, del corazón, brotan todas las verdaderas alegrías que podamos experimentar en este mundo.


¿Nos anima todo ello a integrar en nuestras vidas la energía de Capricornio?

¡Estoy segura de que sí! ¡Es irresistible!

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