lunes, 30 de enero de 2012

El mundo de las ideas

De cómo ser realista sin ser pesimista…



Rudolf Steiner fue un filósofo que  nació en Austria en febrero de 1861 y que creó el método pedagógico “Waldorf”, además de crear un sistema de filosofía espiritual que denominó “Antroposofía” (sabiduría del ser humano). Utilizaba en sus conferencias, como muchos otros conferenciantes, una pizarra donde realizaba dibujos acompañando sus explicaciones. A sus alumnos se les ocurrió la idea de forrarlas con cartulinas negras antes de empezar sus sesiones, y de ellas se conservan hoy en día unos 1.100 dibujos. Este es un extracto de una de sus conferencias:



Rudolf Steiner
Lo más importante es el aire, 28 de julio de 1923. “Si sólo tuviéramos la cabeza y no tuviéramos ojos ni oídos, sólo una cabeza cerrada en todo su contorno, entonces sabríamos mucho de nosotros mismos, pero nada del mundo exterior. Lo más importante de lo que llega desde el mundo exterior a nuestro interior es el aire. Ahora bien, el aire también estimula la cabeza, aunque sólo sea por medio de nuestra nariz, pero además pasa de una forma muy sutil por nuestros ojos, por nuestros oídos, entra en todas partes.

Es el aire el que pone en movimiento la cabeza.”

Estando el Sol transitando el signo de Acuario, quiero hacer algunas reflexiones acerca de este signo para profundizar en su significado arquetípico y simbólico. Siendo Acuario un signo de Aire que rige la mente, el mundo de las ideas, y, como en la creación hay un orden y una armonía (aunque a veces no nos parezca tan evidente), consideramos también su signo opuesto y complementario, que es Leo, signo de fuego. Ambos forman uno de los ejes de la rueda del Zodiaco. Seguramente una gran mayoría ha oído hablar de la famosa “era de Acuario”. Hayamos o no entrado aún en la Era de Acuario, o existan o no dichas “Eras”, en todo caso quiero aprovechar -como digo- el paso del Sol por este signo, y de  Mercurio, que entrará el día 28 de este mes de enero, permaneciendo ambos (Sol y Mercurio) durante unos cuantos días transitando a Acuario para ofrecer algunas reflexiones que nos motiven en nuestra vida cotidiana a realizar pequeños cambios personales.

La vida se puede afrontar con optimismo o con pesimismo. Uno elige el enfoque. En España se confunde ser realista con ser pesimista. Se puede ser perfectamente realista desde el optimismo, pero aquí se prefiere el realismo pesimista, desde el Lazarillo de Tormes, El Buscón de Quevedo, las pinturas negras de Goya, la Generación del 98, la literatura posterior a la Guerra Civil. Se lleva el tremendismo. Es una especie de placer morboso que les debe producir a los que se agarran a esas sensaciones y pensamientos.

Vuelvo a insistir seguramente en el tema porque me parece muy importante lo que pensamos. Lo que llevamos en nuestra cabeza como ideas es de suma importancia. Cada uno de nosotros somos dueños de nuestro sistema particular de ideas, y nadie puede decirnos lo que hemos de pensar ni por qué código hemos de regir nuestra vida. Y esto último puede llegar a ser muy sutil, porque indirectamente sí que pueden (y, de hecho, lo hacen) influir en nuestros pensamientos a través de lo que vemos en la televisión y en el cine, o de lo que leemos en la prensa, ejemplos de la voluntad que existe de  uniformar la sociedad y en los cuales  infiltrarnos sistemas de pensamiento inducidos.

Que la Era de Acuario sea una oportunidad para alcanzar una mayor fraternidad como raza humana, es muy posible, pero podemos comprender que en un plano más abierto, como el estelar, también es posible. Dependerá de nosotros y de nuestras propias ideas, por lo cual hemos de estar muy despiertos respecto a aquello en lo que pensamos habitualmente, respecto a qué nos cuentan, qué escuchamos, y deberemos hacerlo con atención, buscando la letra pequeña. Creo que habrá que tener en cuenta la historia -algo que puede aburrir estudiar en el colegio y en el instituto-, pero recientemente, mirando atrás apenas un siglo, la historia nos viene contando de qué manera desfilaron diversos sistemas totalitarios y de pensamiento único que aportaron experiencias de dolor y destrucción a la humanidad. No creo que siendo conscientes de este pasado tan reciente queramos probar de nuevo la hiel y el vinagre cuando podemos fabricar, como las abejas, rica miel: un presente donde todos podamos disfrutar de armonía y bienestar.

Dane Rudhyar
"La Nueva Era debería ser aquella en la que el hombre aprendiera a utilizar el poder generado por la unidad humana y la interacción de grupo -es decir, a utilizarla armónicamente para el bienestar del Todo, del cual forman parte todos los individuos, la humanidad y el planeta Tierra."


Estamos en una época en la que hemos de concienciarnos de que no nos toca sufrir y de que somos responsables de nuestro dolor en cuanto hemos de poner atención a si proviene de pautas de pensamiento obsesivo, esos pensamientos repetitivos que permitimos ensombrezcan nuestra vida cotidiana. Este cambio debemos hacerlo manteniendo los sentidos en estado de alerta, desarrollando nuestra voluntad con paciencia y constancia. Estar al tanto de lo que ocurre en mi cabeza no es tan difícil pues tengo ayuda interna. El termómetro que me va a marcar la temperatura ideal va a ser el de mis emociones, mis estados emocionales. Y en mis emociones yo también tomo parte activa, de tal modo que escucharlas me dará pistas de cuál es su origen en un momento determinado y qué he de cambiar interiormente.

Ocurra lo que ocurra, no he de perder tampoco de vista mis propias experiencias respecto a la trascendencia. Y no menciono la religión, hablo de espiritualidad y de humanismo, de esas experiencias que podemos vivir una vez que hemos entrado en nuestro yo más profundo y auténtico para salir luego al encuentro de los demás, desde el corazón, experiencias sublimes en las que he sentido que en mi vida, que en la Vida, una Gracia, una Luz y una Inteligencia Amorosa siempre nos guían y acompañan.

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