viernes, 20 de enero de 2012

¿Crees que eres pesimista respecto al futuro de la humanidad?


Influencia de la energía de Neptuno y Urano en nuestra carta astral, en nuestra conciencia y en nuestras vidas



No somos pesimistas. Digamos que persiste en nosotros, a veces, por ahora, en algunos de nosotros, una connotación negativa y confusa respecto a la percepción del ser humano, de la raza humana, de la cual evidentemente formamos parte. ¡Y esto es tan importante tenerlo en cuenta!



Como almas en un estado de evolución tal que podemos definirnos actualmente como sensibles -psicológica y emocionalmente seres sensibles a la belleza y también al dolor ajeno-, hemos venido con una capacidad de empatía bastante desarrollada, en un nivel elevado. No nos enteramos de todo, por supuesto, pero ya los demás nos van diciendo cuándo ayudamos o cuando "asfixiamos" en nuestro deseo, a veces “necesidad”, de ayudar.


Entonces, formando parte de la raza humana, aceptamos que hay humanos más desarrollados y evolucionados, ¡más que nosotros!, y otros menos, ¡menos que nosotros! Ahí está nuestro dolor, en esto último, pues se trata de nuestro reto y oportunidad para seguir creciendo a través de las relaciones que establecemos.  Debemos aceptar todo, el día y la noche, la luz y la oscuridad. Aceptar la realidad del día a día, de lo que me rodea, de la vida cotidiana, es una actitud interior sana que nos aporta equilibrio psicoemocional. Y, de la misma manera que nosotros nos consideramos sensibles, evolucionados y luminosos, hemos de saber, aceptar y tener FE respecto a otros seres humanos y a sus pautas de comportamiento que dejan mucho que desear. ¿Observamos actitudes de egoísmo, manipulación, violencia, cobardía, grosería, etc.? Y entonces surge el juez interior, nos decimos que nosotros somos mejores, ¡mucho mejores, dónde va a parar! Y ponemos una frontera entre nosotros y “ellos”, “esos”. Curiosa reacción, muy puritana por cierto, porque seguramente si viéramos un leproso, o incluso cuando nos encontramos con un mendigo sucio por la calle, hacemos habitual y espontáneamente lo mismo: nos retiramos, nos apartamos de la “suciedad del otro”, el primer impulso en muchas ocasiones es no hacer nada por mejorar la situación y salir corriendo, alejarnos. Tal vez con miedo o repugnancia, justificándonos para ocultar la culpa. La mente es muy rápida, tiene sus códigos y su programación, por lo que hemos de estar atentos a qué pensamientos tenemos, y si está desconectada del corazón nos puede jugar muy malas pasadas. Más que nunca hemos de poner atención concentrada en ese camino que une mente y corazón, Acuario y Leo, un Eje de la Rueda Evolutiva que precisamente ahora nos corresponde activar focalizándonos en ello debido a los ritmos cósmicos actuales. Es lo que corresponde integrar a lo largo de los próximos siglos.



No está de más recordar que todas estas personas que desencadenan un conflicto y malestar interior lo hacen por su contacto con nosotros, que precisamente se les ofrece la ocasión de “despertar” su sensibilidad, aunque no de un día para otro, ¡¡¡flash! ¡Milagros constantes! Esto nos gusta mucho; rapidito, que es para ayer; fácil; pero tendríamos que estar más preparados y evolucionados cada uno de nosotros, los que nos definimos sensibles y luminosos. Nosotros tenemos que tener paciencia e irradiar, sin esfuerzo, cada uno aportando lo que puede en cada etapa de su vida, con paz, vivir tranquilamente nuestra vida con amor y ternura y no impacientarnos ni ponernos a la defensiva, ni adoptar actitudes intolerantes, de rechazo y enfado respecto a aquello que es distinto a nuestro ideal de belleza, perfección y amor.


Hemos de estar tranquilos y centrados en nuestro corazón, ya que así no resultaremos fanáticos ni intolerantes. Así, poco a poco, estoy segura -por mi experiencia y la experiencia de otras vidas humanas que han dejado una profunda huella en la historia de este planeta Tierra, aunque no pueda abarcar mi mirada ni mi conocimiento todo en el mundo- de que esto se irradiará al resto de la raza humana, y que, gotita a gotita, cada una de nuestras vidas -si decidimos permanecer centrados en el amor- aportará a otros seres humanos la semilla y el impulso para avanzar hacia un estado de evolución de la raza humana de vibración cada vez más alta.


Por eso nos conocemos, nos vamos encontrando las almas afines, para irnos apoyando en nuestra misión, para irnos sanando en momentos difíciles, para ayudarnos a mantener la vibración alta en situaciones complejas y en nuestras relaciones tan variadas con las personas de nuestra familia, con nuestros compañeros de trabajo, con nuestros vecinos, con nuestros amigos y conocidos, etc. Estoy convencida de ello.



Y nuestras relaciones entre almas de luz han de ser y nos proponen seguir evolucionando, porque debemos seguir trabajándonos muchas cosas: mayor sensibilidad y delicadeza, sutileza, libertad, desapego. Desapego en el sentido de que estamos aprendiendo a relacionarnos en y con libertad, sin condicionamientos, y no es tan fácil, hemos de reconocerlo, pues en muchas ocasiones nos cuesta “soltar”, decir adiós, respetar el espacio que necesita mi amigo, mi pareja, mi hermano, y tendemos a invadir desde nuestras necesidades no atendidas interiormente de carencia. A veces creemos que no nos quieren porque no responden a nuestras expectativas (a lo que yo quiero y como lo quiero, aquí y ahora,  ¡y ya!). Estas vivencias van “afinando” nuestra propia evolución y elevación de conciencia, vamos siendo cada vez más sutiles. Sí, todo es para nuestro bien, para crecer y evolucionar. ¡No somos perfectos aún! Como vemos, queda mucho trabajo por hacer.


¡Vayamos por el mundo con entusiasmo y con paciencia! Y para desarrollar la flexibilidad interior y la tolerancia, no perdamos nunca la capacidad de relativizar ni el sentido del humor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario