lunes, 12 de diciembre de 2011

Amor y miedo

El verdadero amor me empuja hacia el otro para proporcionarle bienestar, su felicidad es mi felicidad, no hay límites entre uno y otro en el momento en que se ha celebrado el matrimonio sagrado entre ambas partes, y esto es algo que ocurre en la intimidad de la pareja, en un momento mágico en el que se siente que el Universo los ha creado para que sus caminos se unan y sus corazones disfruten de esta fusión eterna y divina.
Cuando soy concebido, durante el embarazo, después del parto, durante los primeros meses y años de vida la relación con mis padres es fundamental para crear en mí la sensación de seguridad, de fortaleza. La caricia, el juego, el contacto, la unión. Cuando he disfrutado de ello voy creciendo con seguridad y confianza en mí mismo y en la Vida. Si me falta empiezo a desarrollar sensaciones de inseguridad y de miedo, ahí empieza la raíz de todo este mal, en la relación con mi padre y mi madre, me faltaría la audacia necesaria para vivir.
 Pero supongamos que ha habido una deficiencia por parte de mis padres, de mi padre o de mi madre, o de ambos, por razones variadas. Y ahora estoy como estoy. Supongamos que entre mis padres no hubo una relación de amor y de afecto armoniosa.
Supongamos que no estaban preparados, maduros en el plano emocional.
 
Una madre equivale a mil padres. Un padre equivale a mil gurús.
(India, leyes de Manou)
 La filosofía contenida en las tradiciones espirituales nos indica que existe un “continuum del ser”, y que se expresa tanto en la forma, tanto en la multiplicidad como en la unidad.
A lo largo de nuestra evolución los bebés siempre han necesitado experiencias de contacto, en la actualidad nuestra sociedad no permite a los niños pequeños que se les pueda satisfacer en sus demandas. Se tiende a que enseguida el niño experimente la separación: ingreso temprano en guarderías, en casa ocurre lo mismo, cada niño tiene su habitación y se le acostumbra a estar solo, y más ejemplos.  Y no busquemos ahora culpables. Estamos tratando de esta necesidad de continuum que cuando se ha satisfecho en los niños les otorga una mayor confianza, autoestima e independencia.

Y ahora, ¿cómo volver a la experiencia de la Unidad?
¿Cómo ver la vida con los ojos de la Vida?
Aquí empezaríamos a realizar un trabajo de discriminación para separar lo real de lo irreal. Quitarle la máscara a la realidad. Aquí es importante considerar cómo nuestro nivel de conciencia tiene asumido la experiencia de espacio-tiempo. El miedo está en el tiempo, el no miedo está en el no tiempo. Y el miedo y el Amor son Uno, pertenecen a una misma unidad.

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