lunes, 12 de diciembre de 2011

Asumir nuestra responsabilidad en la relación con nuestros padres

Vamos a abordar cuestiones relacionadas con los sentimientos, emociones, el niño, la madre, vamos a dedicarle un tiempo, vayamos hacia la luz, la toma de conciencia, la recuperación del poder interior, de manera que nuestros ideales puedan actuar en el mundo real. Cáncer en Astrología gobierna la casa IV, la familia, el hogar. Aprovechar que Saturno, que gobierna la casa X, nuestras metas y ambiciones, está en el signo de Libra para intentar encontrar un mayor equilibrio interior. Vamos a aprovechar que este planeta que implica responsabilidad, asumir nuestra responsabilidad para poder realizarnos precisamente en aquello que nos gusta y para lo cual hemos venido con unos dones, talentos y cualidades concretas y apropiadas, para asumir responsabilidad interior respecto a la relación con nuestros padres, estén con nosotros aún, o hayan fallecido, los veamos mucho o poco.

Simbólicamente el norte es con frecuencia el lugar del espíritu, el lugar del renacimiento, la morada de los dioses. Cáncer ocupa en la carta astral la posición norte. Y Capricornio está situado al sur, el sitio del corazón, de la tierra y de la materia. En el norte tenemos nuestras raíces, de ellas hemos brotado cada uno de nosotros y alimentan nuestra vida inconsciente. Y al sur tenemos la misión que cada uno está llamado a cumplir.

¿Cuántas veces, seguramente más de uno, ha culpado a sus padres y ha responsabilizado respecto a las dificultades, inconvenientes, retrasos, problemas y complejos que “me impiden realizarme”?
Cuando pensamos de esta manera se comienza a apoderar de nosotros una tremenda rabia, nuestros sentimientos son ambivalentes respecto a nuestros padres. Nos sentimos “hijos” del destino, incapaces por tanto de tomar el destino en nuestras manos, nos sentimos “víctimas”, muy propio de Neptuno-Piscis. Y aunque en la órbita del Sol Urano es el planeta anterior, aquí surge de nuevo para recordarnos que no hay víctimas, que ante todo somos seres libres. Algo que muchas veces nos incomoda y parece que rechazáramos, el uso de nuestro libre albedrío.
Toda la rabia y la cólera que surge en nosotros es muy oportuno observarla, porque es el momento de poder pasar a la sanación de la herida, ahí está, ahí la tenemos a la vista. Esa es la herida y el bisturí podrá hacer su trabajo para extraer el veneno que hay dentro.
Liberando todas esas emociones surgidas de recuerdos uno va soltando resentimientos secretos, recriminación, juicios, va dejando salir para siempre a todos esos fantasmas que tanto poder les dimos y que nos procuramos de alimentar a lo largo de los años según íbamos siendo adultos.
Quitándoles poder vamos recuperando nuestra libertad.

Hay muchas cualidades atribuidas a los padres que en el fondo nos pertenecen, son nuestras, mías, ¡están en mí! Es el momento de ir asumiendo mi sombra, mi propia oscuridad, no para seguir siendo juez implacable, es una ocasión para ir desarrollando la compasión, por mis debilidades y defectos, por mis fallos y errores.
Es el momento de la sinceridad si de verdad quiero sanar, vivir en paz y libertad conmigo mismo. Asumir mi responsabilidad, mi destino.
Nosotros nos liberamos y liberamos a nuestros padres.

Este tema es mucho más profundo, pero baste por el momento detenernos un poco en las claves aquí presentadas en este momento.

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