lunes, 12 de diciembre de 2011

Tus emociones: la mano de un amigo se tiende hacia ti

Moisés y las aguas del desierto

Es tiempo de liberar tu sombra, la serpiente venenosa que yace enroscada en tu subconsciente dispuesta a sabotear tu alegría y plenitud. Los símbolos de la Astrología nos ayudan a Renacer.
Cuando Moisés (1) llevó a su pueblo hasta las orillas del Mar Rojo para cruzarlo y escapar de los perseguidores, los hijos de Israel le reprocharon: “¿No te decíamos nosotros en Egipto que era mejor servir a los egipcios que morir en el desierto?”.

Así somos nosotros cuando estamos llegando casi al final de un proceso de liberación, llegamos al punto álgido de la crisis, que tal vez empezó con campanadas de alegría y éxtasis de gloria, esa crisis que ahora está queriendo conducirnos a un cambio, un giro necesario acorde a tus deseos más profundos, a una liberación, a un renacer, a una nueva vida interior desde la cual mirar el mundo con una mirada diferente. Y dudamos. Queremos seguir siendo esclavos de todo lo que ha supuesto hasta ahora nuestro pasado, ideas y sentimientos, hábitos y costumbres, nuestra rutina, lo cómodo, lo conocido. Todo eso es dolor al que estamos familiarizados, casi tanto que consigue gustarnos, nos hacemos adictivos, pero nos hace perezosos y apáticos; aunque el traje sea apretado y apenas nos deje respirar nos da miedo quitárnoslo y probarnos algo nuevo y diferente aun con la promesa de que será lo más adecuado y holgado. Pero llega el momento de la verdad y uno debe estar dispuesto, ahí, frente al miedo que surge por sentimientos y emociones que nos invaden. El mar de nuestros sentimientos y emociones provoca gran ansiedad, los pensamientos se disparan, parece que nos vamos a ahogar y se apagará la pequeña chispa de la vida que medio nos mueve por el mundo con el aliento entrecortado. Pero Moisés respondió: “No temáis, estad tranquilos, Dios combatirá por vosotros, estad tranquilos”. Lo primero, la serenidad, recuperar la calma, la paz. Volver a la fuente, reconectarse.



Miles de ángeles y seres de luz están pendientes de tu grito pidiendo auxilio, y también en la tierra, mira a tu alrededor, escoge a los poquitos amigos o a ese amigo que sabes que es noble y fiel, que siempre te comprende. Ese es tu ángel terrenal, gran corazón lleno de sabiduría y ternura. Llámale, con humildad y respeto, o incluso con humildad y desesperación. Como Moisés, él tenderá su mano sobre el mar, la emoción que te anega, y Dios hará soplar los vientos del Espíritu para “secar las aguas que formaron dos columnas a izquierda y derecha”. Su amor traerá la paz a tu corazón y recuperarás tu fuerza interior. Esos vientos del Espíritu darán luz a tu mente. Tu yin y yang, izquierda y derecha, animus-anima, todo se equilibrará de nuevo. Renacer. Renovarse, transmutar. Tu camino es hacia la expansión y la realización, tu ser está llamado a la plenitud y al gozo. Eres gozo y plenitud. Cada tormenta, cada crisis, es una oportunidad de avanzar, de lograr la libertad interior.

Como el cisne, podrás de nuevo avanzar por el río de la vida, con elegancia, con belleza, con toda tu fuerza renovada. 


(1): Éxodo 14, 12

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