martes, 13 de diciembre de 2011

Tres camaradas

Era de Acuario - Urano en el signo de Aries
Catarsis en tiempos de crisis

Urano es un inventor, es un creador que está impulsado por la energía mental a imaginar nuevos mundos, nuevas situaciones, a intuir lo que aún otros no sospechan siquiera que pueda ser real.
Urano es un rebelde en medio de lo convencional que nos asfixia, que nos bloquea, que nos paraliza y que hace que se demore lo nuevo por llegar, lo que está ahí, ya, en la puerta esperando, quiere renovar, reformar para que disfrutemos todos de mayor bienestar y facilidades.
Actualmente está situado en el signo de Aries y el ímpetu de su energía se potencia, se redobla la impaciencia, el tiempo se acelera, todo va aún más deprisa. Urge el cambio, urge abrir las mentes a otras realidades, a otras posibilidades.
Y todo ello no puede venir de fuera, ha de venir de adentro, son nuestras mentes, las de cada uno de nosotros las que crean la nueva realidad intuida y visualizada.

Queramos o no, según la ideología de cada uno, los seres humanos somos una hermandad, nos podemos sentir aislados, podemos sentirnos separados unos de otros, en general, pero formamos la raza humana, cuanto antes lo aceptemos y actuemos en consecuencia mejor nos irá a toda la especie.
 
En la actualidad se ha creado un marco de realidad al que se está denominando crisis económica. Una realidad pura y dura. Pero nos hemos olvidado de la realidad poética.
 
Y también en estos tiempos conviene recordar, conviene leer historia, qué ocurrió en el pasado, no tan reciente, mirar hacia atrás para aprender y no volver a cometer los mismos errores, hemos de integrar lo que otros aprendieron con su sufrimiento y con sus propias vidas.

Aries rige la guerra, Marte rige todos los instrumentos metálicos cortantes, el fuego.

Urano rige la mente superior, las telecomunicaciones, la informática, las redes sociales.

La ignorancia y la falta de información y de conocimientos impiden a Urano expresarse en su vibración más elevada, y cuando no puede ser bien canalizada su energía lo que ocurren son actos esporádicos de violencia compulsiva, hay un descontento, pero no se sabe por qué o qué se está haciendo. Necesitamos el conocimiento, recuperar la memoria histórica para que nuestro espíritu sea libre y nada ni nadie nos manipule.

En los tiempos de cambios y de depresión es fácil que surjan líderes que prometan la reforma, y no olvidemos que el líder necesita actuar en equipo, nunca sólo, él puede ser un ideólogo, puede ser el personaje carismático y magnético que está a la cabeza de un grupo. Cuando delegamos todo nuestro poder en otros, delegando así mi responsabilidad, quedando inmóvil, pasivo, apático, sin hacer nada, entonces si miramos atrás, no con ira sino con honradez y deseo de aprender, creo que es evidente observar varios ejemplos catastróficos de semejante actitud.

Urano en Aries nos instiga a tomar iniciativas y a ser los inventores de la sociedad, de la realidad, del mundo. Ciertamente Aries es impetuoso y primitivo y Urano impaciente, con lo cual hay que canalizar bien estas energías en mí, en nuestra sociedad actual. No son los otros los que vienen a salvarme, soy yo el valiente y quien con coraje y energía me movilizo para poder con mis ideales conseguir vivir en un mundo más justo. Y no se puede obtener resultados enseguida, tal vez, pero es tiempo de acción. Todos estamos llamados a ello, y todos somos responsables. Tú, yo, él, nosotros, vosotros, todos. Urano pide que nos conectemos, de una u otra manera, hay muchas posibilidades, y cada uno tiene su granito de arena que aportar impulsado por su creatividad única.

Urano activa la pituitaria, activa la conciencia, la lucidez, hemos de permitir esta apertura de nuestra mente, sólo así junto con el corazón realmente las iniciativas que se tomen serán efectivas y de reforma profunda.

La guerra, el amor, la amistad, los grandes ideales, la experiencia de la transcendencia como energía que me devuelve la confianza y me revitaliza en el día a día.

“Arte es contemplación del mundo en estado de gracia”, nos decía Hermann Hesse.

En 1938 se estrenó una película titulada TRES CAMARADAS. Basada en la novela del escritor Erich Maria Remarque, dirigida por Frank Borzage. Y esto es lo que quiero compartir como realidad poética, porque ahora está de moda el hiperrealismo y se necesita una fuerza igual que contrarreste los efectos nefastos y deprimentes de algo que es excesivamente oscuro, demasiado negro. Pongamos luz, ella puede engullir las sombras, lo hace siempre. El arte sublima al espíritu, porque sólo el arte tiene la capacidad de sanar en profundidad a todos. Porque la Vida, el Universo es una Obra de Arte llena de huellas divinas. Cuando acaba esta película uno vive una catarsis. Y esto es lo que hace falta en estos tiempos, sentir una catarsis. Cuando uno “sale” de la película a su fin se da cuenta del bienestar actual, de cómo la madre tierra produce y comparte con nosotros, de las facilidades con las que contamos en la práctica, en general, en el día a día. Después de vivir con los personajes de la película la fatalidad de su situación y compartir con ellos el amor, uno sabe que aquí y ahora todo es más fácil y todo es posible, porque “no hay que tener miedo, nunca hay que tener miedo”, sentirlo, sí, es lo más natural, pero no dejar que sea él quien decide por mí.

Incluso a la hora de morir, tema tabú, “qué fácil es morir cuando se siente tanto amor”, nos dice la protagonista en esta película.

Tres camaradas es una película ambientada al final de la primera guerra mundial, tres personajes que en Alemania deciden compartir sus destinos así como cuando fueron compañeros de armas durante los años de la guerra. Urano es la amistad, el ideal de la amistad, son los vínculos de amistad creados porque se comparten altos ideales. Nos presentan un país en el que por un lado hay muchos brotes de violencia, y por otro lado movimientos a favor de la paz, y personas que, como uno de los personajes principales, pierde su vida por defender la paz. Una sociedad en proceso de transformación, como corresponde a Plutón, destrucción y construcción. Un país en donde “vamos a la deriva”, como dicen sus personajes. Y aparece una mujer que se une al grupo, una mujer aquejada de tuberculosis a quien el encuentro con ellos le devuelve el deseo de vivir y a su vez a ellos les reconecta con el sentido de la existencia. El final es sublime, como corresponde a Neptuno y su música romántica fantástica, porque ni siquiera la muerte puede separar lo que la amistad ha engendrado, unos lazos que van más allá de la muerte física, las almas siempre permanecen unidas.

Ni la guerra, ni la miseria ni la muerte podrán nunca disolver los lazos del amor.

Pero, por favor, aprendamos y no repitamos sufrimientos vividos en el pasado, se puede evitar, pongamos conciencia, atención y propósito de crear con impulso creativo una realidad de armonía y paz.

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