lunes, 12 de diciembre de 2011

El signo de Sagitario

Los aspectos que gobierna Sagitario






En la rueda del Zodiaco Sagitario rige la casa IX. Se halla en el sector Sur, extroversión, Júpiter, su regente, es un planeta de expansión y de crecimiento.

Y si mi signo zodiacal no corresponde a Sagitario, ¿qué me hace estar gobernado en mayor medida por Sagitario o por Júpiter? En la carta natal miraremos si hay planetas en la casa IX, su poder y conexión con los planetas personales. Miraremos si Sagitario es angular, si acaso está en el Ascendente, y dónde se sitúa entonces Júpiter. Observaremos qué fuerza tiene Júpiter precisamente en la carta astral y con cuántos planetas se relaciona y de qué manera.
Si soy Sagitario y no me identifico con la energía del signo, ¿qué está ocurriendo? Ocurre que muchas veces vivimos y nos centramos en el signo y los aspectos de la posición de la Luna. Me dejo regir por lo familiar, por lo que me es conocido, hábitos, inercia, costumbres, el pasado, en vez de avanzar hacia el futuro, hacia la realización. Esta es la importancia de mi signo solar, he de entrar plenamente en su energía y vivificarla porque ello me conduce del karma al dharma, me impulsa a evolucionar.

Estas reflexiones son una invitación a que todos nos conectemos con la energía de Sagitario a lo largo de las próximas semanas, por nosotros mismos, porque todo forma parte de mi ser integral, y para entender a nuestros amigos y conocidos Sagitario. Podremos así ayudarles, estimularles, o dejarnos ayudar e inspirar por ellos. Al fin y al cabo Sagitario es un signo que gobierna el optimismo, el entusiasmo, es un signo muy vital, aporta alegría y buen humor en el ambiente, siempre y cuando esta energía no esté inhibida o bloqueada, e incluso “intoxicada”.
Adentrémonos en la significación de este signo del Zodiaco.

Con Sagitario buscamos explicaciones a nuestra existencia, gobierna la filosofía y la religión, necesitamos saber por qué. Por qué estoy aquí, de dónde vengo, qué sentido tiene mi búsqueda, qué sentido tienen mis sufrimientos, cómo resolver mis dudas. Necesito explicar, entender, interpretar, generalizar, encontrar un orden en el Cosmos, unas leyes que gobiernan mi existencia y al Universo. He de organizar eficazmente todo aquello que experimenté, Sagitario intenta sublimar y justificar en función de las experiencias reales obtenidas en las relaciones humanas sin perder nunca de vista lo que es, como nos dice Alexander Ruperti (La rueda de la experiencia individual).
Siendo un signo de fuego la energía de Sagitario es intuitiva, el conocimiento me sirve cuando a través de él se despierta de su letargo mediante mis intuiciones internas la comprensión de mí mismo y de mi mundo, salgo al encuentro de la Verdad y del conocimiento. Salgo al encuentro de la aventura que supone viajar, dentro de mí, por el mundo, recorrer las bibliotecas del mundo donde se acumula el conocimiento, es el viaje mediante los intercambios con otros personajes lejanos a mi cultura y a mi medio habitual, es mi interacción en el colectivo porque formo parte de él, mi relación con maestros, guías, doctores, sabios, he de escuchar aquello que en su búsqueda han encontrado y no centrarme en ellos como personas a quien adorar. Lo esencial no es la persona, es la enseñanza. Puesto que yo estoy en mi búsqueda personal, he de encontrar sentido a todo lo que vivo, siento, pienso.

El entusiasmo, cuando algo brilla en mi mente, me estimula a seguir abarcando más y más, mundo, conocimiento, relaciones, crezco. 


La energía de Sagitario me permite ser capaz de crear y comprender ideas abstractas a partir de hechos concretos. Se activa mi lado derecho del cerebro. Con las energías de Géminis que corresponden a la casa III analizo, divido y clasifico, es el cerebro izquierdo. Pero ahora a partir de unas pocas líneas, imágenes en la bruma, palabras, signos y señales puedo identificar una forma concreta y total, la imagen se hace nítida. Sintetizo, necesito lo absoluto, una ideología y unas normas bien definidas, he de ver la totalidad, la imagen ha de ser nítida, detecto modelos y pautas concretas, miro detenidamente. Escudriño qué mensaje, qué enseñanza hay a partir de mis vivencias, de los hechos que observo, de todo aquello que vivo, de lo que encuentro en mi vida, de mis experiencias, de mis emociones, de mi dolor, de mis dudas. Tomo distancia y profundizo, indago hasta alcanzar una mayor comprensión. Qué hay más allá de las apariencias, qué hay más allá, lejos, en el horizonte. Todo esto me lleva a definir mi dios personal y mi relación con él.
Tanto los viajes de mi mente como los viajes físicos me aportan mensajes concretos, estoy atento a ellos.

Pero Sagitario tiene un desafío que no ha de olvidar, bien al contrario ha de tenerlo muy en cuenta si quiere vivir con conciencia y con una libertad auténtica. Sagitario es una energía que rige a filósofos, científicos, juristas y eclesiásticos, por lo tanto los aspectos que gobierna y que le catapultan hacia elevados conocimientos, no han de convertirse en un escapismo, la huida a paraísos ilusorios como expresión de la virtud del intelectual o de la persona de leyes, han de cuestionarse que su actitud no sea una compensación psicológica debido a fracasos en sus experiencias en el campo de las relaciones interpersonales. Ahí se pueden ver atrapados y resultan entonces personas muy reaccionarias, totalitarias, fanáticas, absolutistas, y con muy mal genio, incluso reaccionarán con cólera a la hora de exponer y defender sus ideas y descubrimientos, y hacerlos seguir, pues Júpiter está vinculado al hígado, y la bilis se altera cuando se activa la ira.

Todo estudio de los temas vinculados con Sagitario ha de conducir al hombre a permitir al yo esencial guiar al yo existencial. El desafío será no dejarse cegar por la ambición humana egoísta, ni el orgullo intelectual que da el conocimiento puesto al servicio únicamente de mis logros personales, esto es algo muy buscado en nuestra sociedad competitiva. Sagitario ha de buscar la sabiduría que es la que realmente aumenta nuestra comprensión y capacidad para amar. Estos son los medios auténticos para ampliar mi conciencia, comprensión y amor, es el camino de la inclusión. Asimilo aquello que me era extraño o desconocido en la medida que puedo, evitando querer absorber más de lo que puedo en un momento concreto y etapa de mi vida. Y aquí se incluye todo lo que podemos llegar a absorber, conocimiento y experiencias, pero también el dinero, el poder social o político, alimentos. Como hemos visto, de esto trata el poder de Sagitario, del poder de expansión y crecimiento. Si me excedo, no habrá realmente una asimilación. Esto hay que tenerlo muy presente. 








El símbolo de Sagitario es la flecha, Sagitario está representado por el Centauro, Sagitario es el Arquero, la conciencia enfocada. Como nos dice Alice Bailey en su tratado Astrología esotérica: “la flecha de la mente es certeramente proyectada hacia la meta.” Nos comenta Bailey que en la época Atlante Sagitario fue descrito como el Centauro: mitad caballo, mitad hombre. El Centauro significa la orientación del hombre hacia una meta definida: YO VISUALIZO.

Y nos continúa diciendo Alice Bailey en el mismo tratado:
“El intelecto, que ya ha sido desarrollado, utilizado y finalmente iluminado, llega a ser en Sagitario sensible a un tipo de experiencia mental, denominado percepción intuitiva. Destellos de luz iluminan los problemas; se ve una lejana aunque posible visión; el hombre empieza a ascender de las profundidades a las que descendió en Escorpio, y ve ante sí la montaña que sabe que deberá ascender oportunamente en Capricornio. Ya no camina en la oscuridad; ve lo que debe hacer, por lo tanto, hace rápidos progresos y recorre rápidamente el camino. Vuela de un punto a otro buscando las flechas que ha disparado. Hablando en forma figurada, debe bajar constantemente de su caballo blanco (la personalidad evolucionada y purificada) y descubrir a dónde lo conducirán las flechas de la aspiración intuitiva; “viaja sobre las alas del alma” (observen la relación que tiene con los pies alados de Mercurio, el mensajero de los Dioses) y llega a convertirse, en su propia personalidad, en el dios alado: Mercurio, que como bien saben, rige a Géminis, el polo opuesto de Sagitario. Esto lo hace hasta que ha establecido una relación equilibrada entre la personalidad y el alma y puede actuar como ambas con igual facilidad, en cualquier momento.”

“Se dice que Sagitario rige los muslos, los centros principales del poder físico y la fuerza protectora, y también el centro sacro, que proporciona la energía que los poderes creadores de la vida física utilizarán. Esto también es simbólicamente verídico. En Sagitario, el discípulo tiene que descubrir dos cosas en sí mismo: el poder para progresar en el Sendero y recorrer el Camino, y la capacidad de crear en un sentido más elevado y espiritual. Esto concierne a la relación que existe entre los centros sacro y laríngeo. Dichos poderes (superiores) son aún embrionarios en las primeras experiencias sagitarianas del discípulo, pero se van desarrollando y adquieren mayor potencia a medida que él vuelve cíclicamente a experimentar la vida en este signo.”

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